El Correo Digital
Viernes, 27 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
OPINIÓN
EDITORIAL
El desafío de Hamás
La mayoría absoluta lograda por Hamás en las elecciones legislativas en Palestina ha trastocado todas las previsiones de la comunidad internacional sobre la evolución del conflicto israelo-palestino y, por extensión, del conjunto de Oriente Próximo. La situación es en estos momentos tan imprevisible que el propio presidente estadounidense, George W. Bush, se ha visto obligado a moverse en una premeditada ambigüedad: su Gobierno no aceptará trabajar en un proceso de paz en el que una de las partes no admite el derecho a existir del Estado de Israel, pero evitando igualmente comprometerse con el corte de la asistencia financiera a los palestinos que le piden desde Tel Aviv. Y en este sentido no se puede sino alabar la sensatez de EE UU y de la UE al inclinarse por la moderación de su respuesta para evitar precipitaciones difíciles de corregir después. Una prudencia que está ligada el hecho crucial de que el presidente Abbas siga al frente de la Autoridad Palestina y con poderes muy por encima de los del nuevo primer ministro.

Ésa, y no otra, es la única realidad que en estos momentos ofrece ciertas garantías, porque aunque los islamistas hayan dado ciertas pruebas de destreza táctica a lo largo de la campaña electoral y hayan respetado la tregua, la reiteración ayer mismo de su negativa a abandonar las armas hasta que se «cumplan las aspiraciones del pueblo palestino» es un jarro de agua fría sobre las expectativas que se habían barajado para reactivar el proceso de paz. Hacer ver a Hamás que tiene la inmensa responsabilidad para con su pueblo de abandonar la vía armada para defender sus intereses por medios políticos es la prioridad de la comunidad internacional.



Vocento