La tensión provocada por la presentación de dos mociones sobre los asesinos de Ramón Baglietto, contra quien ETA atentó en 1980, se desbordó ayer en el Ayuntamiento de Azkoitia. El enfrentamiento a gritos entre un grupo de ciudadanos, convocados por PP y Foro Ermua, que quisieron respaldar con su presencia a Pilar Elías, viuda de Baglietto y edil popular, y simpatizantes de la izquierda abertzale obligó a suspender el pleno varios minutos y al desalojo del salón por parte de la Ertzaintza, con lo que el debate continuó a puerta cerrada y sin periodistas.
El cruce de descalificaciones se registró apenas veinte minutos después de que comenzara la sesión en una pequeña sala abarrotada por varias docenas de periodistas y medio centenar de personas, entre quienes figuraban la directora de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, y la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Maite Pagazaurtundua. En ese momento, el alcalde, Asier Aranbarri (PNV), anunció la lectura de un comunicado previo al análisis de las dos mociones. La primera, presentada por Asier Larrañaga, edil no adscrito afín a Batasuna, exigía a la Audiencia Nacional archivar las diligencias contra Kandido Azpiazu e Iñaki Zuazolazigorraga, condenados a 49 años de prisión por el crimen de Baglietto y excarcelados tras ver reducida su condena. Ahora regentan negocios, aunque nunca abonaron la preceptiva indemnización a la viuda por declararse insolventes: Azpiazu, una cristalería bajo el domicilio de Elías y su compañero, un restaurante en Tolosa.
La segunda moción, redactada por PNV y EA -coalición con once de los diecisiete concejales-, defendía el derecho de Azpiazu y Zuazolazigorraga a «reorganizar sus vidas». El texto, modificado en la tarde del miércoles tras recibir fuertes críticas de colectivos de víctimas, PP y PSE, incluía una referencia a la viuda y su familia, así como a la necesidad de que los terroristas «reconozcan el daño, se arrepientan y cumplan con la ley» para que su reinserción sea «realidad».
Ninguna de las dos mociones pudo leerse en público. Uno de los grupos que seguía el pleno en las filas posteriores, formado en su mayoría por representantes del PP, comenzó a mostrar carteles de apoyo a Pilar Elías con lemas como 'El pueblo está contigo' y 'Asesinos fuera de aquí'. Al instante, radicales exhibieron otros con el eslogan 'Eraso eta medekurik ez. Konponbide demokratikoa orain' ('Ataques y venganza no. Solución democrática ahora'). Idénticos posters aparecieron ayer por toda la población llamando a acudir al pleno de la tarde y a la manifestación a favor de los dos ex etarras convocada para mañana sábado.
Los reproches se sucedieron de inmediato, con enfrentamientos dialécticos cara a cara, mientras la corporación permanecía sentada en sus asientos, en silencio. Unos proferían gritos de «asesinos» contra los simpatizantes de Batasuna y frases como «Pilar valiente aquí está tu gente», «Sin pistolas no sois nadie» o «Azpiazu paga ya». Los otros, enfrente, les llamaban «torturadores», «fachas» y les exigían que se marcharan «de Euskadi».
Reinserción y paz
Ante el cariz que tomaba la situación y el temor de que se llegaran a producir agresiones físicas, el alcalde ordenó a la Ertzaintza, desplegada con tres unidades antidisturbios en el exterior del Consistorio, desalojar el salón de plenos, incluidos los medios de comunicación, y continuar la sesión a puerta cerrada. Los militantes radicales continuaron con los gritos en el exterior del edificio, donde cerca de un centenar de vecinos portaban una pancarta de apoyo a Azpiazu, mientras que los representantes populares permanecían en las escaleras interiores del Ayuntamiento.
Los dieciséis ediles presentes -los once de PNV-EA, dos de Batera (el tercero de sus ediles está vacante por la presión radical), uno de PSE, Pilar Elías y el no adscrito Asier Larrañaga continuaron entonces con el pleno. Rechazaron la propuesta de Larrañaga y aprobaron con los once votos nacionalistas, la abstención socialista y la negativa de PP, Batera y el edil no adscrito, la moción de PNV-EA. Además, escucharon una declaración de Elías en la que defendía la «reinserción de las víctimas» y censuraba que Azpiazu hubiera abierto un negocio bajo su domicilio para hacerle revivir su «sufrimiento».
Una hora después de los incidentes, el alcalde denunció la «presión político-mediática» que, a su juicio, ha sufrido en los dos últimos días Azkoitia, «un municipio ejemplo de convivencia», y apostó por la «reconciliación» para poder alcanzar la paz. Aranbarri, que reconoció haber cambiado su primera moción, en la que no se citaba a las víctimas, tras hablar con el portavoz del EBB, Iñigo Urkullu, aseguró que la tensión vivida en el pleno era «el ejemplo de lo que no se debe hacer» y pidió «amplitud de miras» a los políticos». Por su parte, Pilar Elías censuró el texto del primer edil, al considerarlo «un mero maquillaje», y las formas de cómo se había decidido rectificar la primera moción de PNV-EA.