Philip Morris abrió ayer una nueva guerra de precios en el sector del tabaco en España, al abaratar el coste de sus principales marcas hasta un 20%. La decisión pilló por sorpresa al mercado, que esperaba un incremento tarifario para compensar la subida de impuestos aprobada por el Gobierno hace una semana. También encontró con el pie cambiado a su principal competidora, Altadis, que el miércoles había hecho justo lo contrario, es decir, encarecer sus productos entre un 11% y un 30%.
El mercado interpretó pronto que con estos movimientos comerciales la tabaquera hispanofrancesa podía perder cuota de mercado frente a su rival, y por eso castigó desde primera hora sus acciones, que cayeron un 4%. En la guerra económica, de momento gana el fumador. El consumidor notará en su bolsillo como las variedades más demandadas de 'Marlboro' y 'Chesterfield' costarán 40 céntimos menos. En concreto, sus precios pasan a ser de 2,35 y 2 euros cada cajetilla, un 14,5% y un 16,6% menos, respectivamente. Para el paquete de L&M, el descenso es cinco céntimos mayor y llega al 20%, al reducirse su coste hasta los 1,75 euros. El resto de sus marcas se abaratan en torno a los 20 céntimos.
Las rebajas de Philip Morris no alcanzan al mercado del bajo coste, donde la firma ha optado por seguir la línea alcista marcada en la víspera por Altadis. Ha encarecido 30 céntimos el precio de su marca 'Next', al considerar que en ese ámbito ya no existe más margen para el abaratamiento de precios. Aunque la multinacional estadounidense dejará de ingresar varios millones de euros por recortar sus tarifas, quien pierde más es la propia Hacienda, porque de cada 40 céntimos de euros por cajetilla, se lleva 32.
Efectos en la campaña
La bajada de los precios adoptada por Philip Morris fue interpretada por el Comité Nacional de Prevención contra el Tabaquismo como un «boicot» a las políticas del Gobierno, según dijo su presidente, Rodrigo Córdoba. No obstante, consideró que «esta medida tampoco tendrá un gran impacto en la estrategia global frente al tabaco», sino que «lo que va a conseguir esta empresa es canalizar las ventas de otras».
En su opinión, la rebaja de precios puede favorecer un aumento en el consumo de tabaco entre los jóvenes, ya que se reduce en torno al 16% el coste de las cajetillas de las marcas que más se venden en España, como 'Marlboro', 'Chesterfield' y 'L&M'. La iniciativa, según el especialista, puede influir negativamente en los fumadores «que dudan» si dejar el tabaco.
Córdoba estimó que el consumo global de tabaco se reducirá un 10% en 2006 por el impacto de las medidas de la Ley Antitabaco. En este sentido, indicó que si la industria tabaquera no rebajara los precios de las cajetillas sino que repercutiera en ellos la subida de los impuestos, este porcentaje de deshabituación podría alcanzar el 15% a lo largo de este año.
La Federación de Consumidores en Acción (FACUA) valoró ayer la iniciativa de la industria tabaquera como algo que «era de esperar». El portavoz de la agrupación, Rubén Sánchez, consideró que la medida es reflejo de cómo el sector «está luchando con uñas y dientes» para mantener sus cuotas de mercado y para seguir captando adolescentes en el consumo de este producto. El Gobierno, según dijo, no puede hacer nada, salvo vigilar las posibles prácticas ilegales.