El Ministerio de Asuntos Exteriores remitió ayer una nota escrita a la embajada de Estados Unidos en España en la que se le solicitaba que comunicara a la empresa Odyssey Marine Exploration Inc. la suspensión inmediata de la exploración de los restos del galeón 'HMS Sussex', hundido a once millas de la Línea de la Concepción, en Cádiz.
La misiva tuvo un efecto fulminante. El barco de investigación marina, 'Odyssey', abandonó en la mañana de ayer su atraque en el arsenal de Gibraltar y partió hacia el Mediterráneo.
La decisión de prohibir las acciones del 'Odyssey' fue tomada tras una reunión entre representantes de Exteriores, Cultura y la Junta de Andalucía y «ante la evidencia» de que la empresa incumplía las «condiciones» establecidas por el Gobierno español en la nota verbal enviada a la embajada americana en julio de 2005, se indica en nota de prensa. El permiso establecía la obligación de embarcar a un experto español a bordo del buque cazatesoros y estipulaba que la campaña estaba destinada exclusivamente a la «identificación» del pecio. Fuentes consultadas por este periódico aseguran que el 'Odyssey' habría extraído ya doce cañones y un ancla pertenecientes al 'HMS Sussex', hundido frente a las costas españolas en 1694. Por su parte, José Luis Goñi, abogado de la compañía Odyssey Marine, asegura que los trabajos del buque se han limitado a «la prospección» del pecio. «No se ha extraído ninguna pieza», declaró a EL CORREO.
Un nuevo proyecto
La Junta andaluza no designó al experto, subraya la nota de Exteriores, ya que el proyecto de 'Odyssey' no se ajustaba a las leyes de conservación españolas. El barco ha realizado durante las últimas semanas, indica Exteriores, «trabajos de investigación marina en aguas españolas incumpliendo» las condiciones impuestas. Pese a la reprimenda, Odyssey, y «a los solos efectos de identificar el pecio», podrá presentar más adelante ante Exteriores «un nuevo proyecto» que respete la normativa andaluza.
El 'HMS Sussex' zozobró a consecuencia de un temporal y se fue a pique con un cargamento de 9.000 kilos en monedas de oro. Su valor en el mercado hoy podría alcanzar los 3.000 millones de euros. El navío británico, de 48 metros de eslora, armado con 80 piezas de artillería y con unos 500 hombres a bordo, formaba parte de una flota que iba a enfrentarse a la Marina francesa. Se cree que el oro en monedas que transportaba habría de servir para comprar el apoyo del duque de Saboya en las disputas británicas contra Francia.