El acuerdo presupuestario PP-PSE tiene un gran lunar, la ausencia de resolución del gran culebrón de la legislatura vitoriana, el bloqueado proyecto del Auditorio. El alcalde, Alfonso Alonso (Vitoria, 1967), solventadas ya las cuentas de la ciudad y la provincia, cree que hay «posibilidades» de entendimiento. En lugar de optar por un equipamiento escénico en La Senda -como defiende el PP- o por un palacio de congresos en Lakua -como quieren los socialistas-, el regidor insinúa que podrían edificarse ambos. Como contrapunto, se anuncia un derribo: el del Gaztetxe del Casco Viejo, este mismo año.
-¿Aliviado por el acuerdo, tras más de un mes de negociaciones?
-Contento, más que aliviado. Podíamos gestionar un año más sin presupuesto, pero hubiera sido peor. Es mucho mejor tener un acuerdo presupuestario y un socio que nos ayude este año a sacar adelante las cosas, empujar para que se hagan realidad.
-¿Quién necesitaba más el acuerdo, los socialistas o los gobiernos que preside el PP?
-Las circunstancias son difíciles por esta situación de minoría prolongada, luego creo que la necesidad era mayor por nuestra parte. Es verdad que el Partido Socialista era rehén de esa estrategia en la que venden que aprueban los presupuestos en todas las instituciones. Pero entre una cosa y otra se generó una oportunidad y no se debía dejar pasar.
-Algunos cargos de su partido han enmarcado el apoyo socialista en un «interés electoral». ¿Cuál es su análisis?
-Lógicamente habrán valorado que electoralmente les interesa. A nosotros también nos viene muy bien. Es bueno para todos, pero sobre todo para los ciudadanos. La gente está contenta de que hayamos llegado a un acuerdo y nos piden que pactemos más cosas. Nuestra base electoral está contenta con este acuerdo, y los socialistas también.
-¿Cómo se ha recibido en la calle Génova, visto lo que está cayendo entre PP y PSOE a nivel nacional?
-No lo sé. No he hablado con nadie.
-¿Qué espera ahora de los socialistas?
-Trabajo. Han asumido una responsabilidad importante, que este acuerdo se pueda ejecutar y espero que colaboren para que todas estas cosas se hagan realidad. No olvido que en 2007 hay elecciones y que ante esa cita tendrán que marcar perfil de oposición. Pero deberán aprender a compatibilizar el desgaste al gobierno con el compromiso asumido. Y éste no es sobre los 50 millones que dicen que son sus aportaciones, sino sobre los 360 millones del presupuesto completo.
Discrepancias
-¿Echa de menos un pacto a más largo plazo?
-Hemos compartido un mismo análisis sobre el momento en el que está la ciudad y me hubiera gustado ir más allá, pero sé que es difícil. Eso implicaría hablar sobre los gobiernos en 2007, y los partidos no podemos actuar con tanta antelación.
-A pesar del acuerdo, no han sido capaces de superar una discrepancia tan abierta como el Auditorio. Ahora lo intentarán a través de una comisión PP-PSE con fecha de caducidad en abril. ¿Qué espera de ella?
-Hemos sido capaces de no condicionar todo por aquello que nos divide. El PP no va a renunciar al Auditorio de La Senda y lo queremos sacar adelante, pero no podíamos dejar a la ciudad sin presupuestos por este asunto. Había que sacar las cuentas y luego iniciar el diálogo.
-Arrastran ya dos años de irreconciliable discrepancia. ¿Cree con sinceridad que puede llegarse a un acuerdo o la comisión será el foro donde se certifique la defunción del proyecto?
-Creo que podría haber una posibilidad de acuerdo si modificamos cada uno nuestras posiciones, seguramente nosotros más la nuestra. El proyecto de Navarro Baldeweg se puede reformar, pero no hasta el punto de no hacerlo en ese sitio ni con ese arquitecto, porque eso no es reformarlo, sino eliminarlo. Se han abierto nuevas posibilidades con la adquisición del Palacio Zulueta en un acuerdo con la Vital, que lidera el PSE. Luego el terreno de juego es abierto. Los socialistas conceden gran importancia a que haya un gran palacio de congresos y lo que plantean en Lakua no es un teatro, sino un centro de convenciones. Nosotros insistimos en un nuevo equipamiento escénico y no planteamos un palacio de congresos en Castilla Sur. Planteamos un nuevo teatro.
-¿Insinúa que ambos proyectos son compatibles, complementarios?
-Estoy convencido de que se podrían compatibilizar.
-¿Se podrían acometer ambas actuaciones, en lugar de tener que elegir sólo una?
-Sí. Estoy convencido de que se podría hacer. Y no sólo eso, sino que nosotros vemos también en Lakua el nuevo Ayuntamiento y un área de negocios. Junto al centro de convenciones, sería muy importante para el barrio. Siendo flexibles, por aquí puede venir un camino de acuerdo y entendimiento.
Crisis o estabilidad
-¿Y si vuelve a quedar en agua de borrajas?
-En ese caso, no voy a dar por muerto el Auditorio. Es evidente que sin mayoría política no se puedo hacer. En cambio, sí podemos ejecutar otros proyectos, como el nuevo Ayuntamiento o las oficinas en Lakua, e incluso la transformación del Europa en palacio de congresos. Podíamos haber comenzado ya todo eso, pero lo hemos aparcado para sentarnos a hablar y llegar a acuerdos.
-¿Por qué han dejado fuera de esa comisión a los nacionalistas?
-Se autoexcluyeron de la negociación. La apuesta del PNV es que haya una crisis institucional. Y lógicamente, nosotros hablamos con quienes quieren estabilidad, no con quienes quieren demostrar que cuando no gobiernan ellos, las cosas no pueden ir bien, lo que no es verdad. El PSE tuvo que optar y ha entendido que es más razonable estar en la estabilidad. Y, en segundo lugar, el PNV exigió que debíamos renunciar de entrada a nuestro proyecto. Quería mi rendición, y eso no es voluntad de negociar.
-Tienen intención de ubicar la nueva comisaría de Policía Municipal y Ertzaintza en el Casco Viejo junto al Gaztetxe. Algunos ven una clara intencionalidad en esta decisión.
-El Gaztetxe es una instalación temporal, que va a desaparecer de allí. De hecho, espero poder derribarlo este año, porque también tenemos previsto demoler el viejo edificio de bomberos y reubicar los servicios municipales que están ahí. Y quien quiera autogestionar su ocio podrá hacerlo en Ansoleta, sin condicionantes ideológicos. Una nueva comisaría en el Casco Viejo es una buena idea, porque mejorará la sensación de seguridad.