El Correo Digital
Domingo, 29 de enero de 2006
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CON REMITE
La atracción china
La cultura china ha ejercido uma fascinación especial en los occidentales, sobre todo a partir de la abundante literatura sobre el peligro amarillo y todo lo demás. Nos presentaban a los chinos como los grandes agresores por venir, y quién iba a decirnos que llegaría un tiempo en el que celebraríamos jocosas cenas comiendo chop suey y pato con piña. Nuestros futurólogos no se enteraban de nada.

Y ahora llega la moda del idioma chino, que cada vez se aprende más y que no debe resultar tan difícil como parece ya que directivos y profesionales lo están aprendiendo a marchas forzadas sin grandes problemas neuronales. Se trata de un idioma dotado de 10.000 caracteres, no tiene tiempos verbales ni declinaciones y goza de una gramática muy accesible. O sea que la endiablada dificultad del chino no era más que eso, un cuento chino.

Tengo un amigo permanentemente encolerizado que sostiene la teoría harto discutible de que el único idioma realmente civilizado es el alemán y que todos los demás no son sino parloteos analfabetos de escasa consistencia. Ignoro lo que piensa del chino, pero me gustaría verle parloteando mandarín delante de un académico berlinés, pongamos por caso. Es más que seguro que el cortés chino pusiera la cara que se les pone a los demasiado listos al ver cómo pierden el tiempo los demasiado tontos con sus declinaciones, conjugaciones y demás laberintos gramaticales, pronunciados además con el tono de un chiflado germánico.

Nos invaden por vía pacífica los chinos, tan sonrientes como siempre. No son sicarios de Fu Manchú, no se preocupen.



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