El jueves asistió en primera línea al pleno del Ayuntamiento de Azkoitia en el que se debatió una moción sobre los asesinos de Ramón Baglietto, uno de los cuales, Kandido Azpiazu, ha abierto una cristalería en el bajo del edificio donde vive la viuda. Allí pudo escuchar los insultos que los simpatizantes de la izquierda abertzale proferían contra los compañeros de la víctima. Es lo que Maite Pagazaurtundua, presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, concejal del PSE-EE en Urnieta y hermana del también asesinado jefe de la Policía Municipal de Andoain, Joseba Pagazaurtundua -el próximo 8 de febrero hará tres años-, considera la «cultura del odio».