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Lunes, 30 de enero de 2006
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ÁLAVA
Álava precisa 400 peluqueros, fontaneros, panaderos, camareros, albañiles y chapistas
Desde hace varios años hay déficit de interesados en estos empleos. Las flojas condiciones económicas o laborales en algunos oficios explica la escasez de profesionales
Álava precisa 400 peluqueros, fontaneros, panaderos, camareros, albañiles y chapistas
PELUQUERÍA. Un peluquero peina a una de sus clientas en su negocio, en Aranzábal. / NURIA GONZÁLEZ
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OFICIOS QUE CUESTA CUBRIR

OFICIOS QUE CUESTA CUBRIR
Catálogo: Desde junio pasado, el Inem publica cada trimestre el 'Catálogo de ocupaciones de díficil cobertura' de cada provincia. El último corresponde a este mes.

37 ocupaciones: Según este listado, en Álava hay 37 ocupaciones con déficit de profesionales. Vizcaya contabiliza 15 y Guipúzcoa, 36.

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Álava demanda oficios tradicionales. Así se desprende al echar un vistazo al 'Catálogo de ocupaciones de difícil cobertura' que publica el INEM, ahora denominado Servicio Público de Empleo Estatal. En una provincia en la que el nivel de paro es inferior al 3%, encontrar trabajadores para 37 empleos determinados es una tarea díficil, según el listado del organismo estatal.

Si se deja de lado las profesiones más demandadas por la industria (soldadores, fresadores o caldereros), la nómina del Inem revela que en Álava se necesitan peluqueros, panaderos, electricistas, fontaneros y albañiles, además de los siempre reclamados camareros y chapistas. «Desde hace varios años, estas ocupaciones son deficitarias», resalta Paulino Gómez, del Observatorio Ocupacional. Según los datos ofrecidos por los responsables de los diferentes gremios, la cifra de puestos a cubrir en estas especialidades no baja nunca de los 400.

Para buena parte de estos empleos sí hay teóricos aspirantes pero, en la práctica, se rechazan ofertas que llegan porque «las condiciones laborales o económicas no les convienen». Esto obliga en numerosas ocasiones a recurrir a inmigrantes, como en la hostelería. De hecho, los empresarios que precisan personal para ocupaciones incluidas en el listado tienen facilidades para contratar en el exterior.

A la decena de academias de peluquería de Vitoria no les coge por sorpresa que su profesión sea una de las más demandadas. Aunque el sector pueda parecer saturado porque «casi hay un negocio por portal, ahora mismo tengo unos quince establecimientos esperando una chica», señala Katy García, de Llongueras. Inés Arana, de Ilea, confirma estas palabras. «Cada mes me solicitan 2 ó 3 oficialas y no tengo gente para tanto», dice.

¿Por qué hay tanta demanda? «Se paga poco a las chicas y terminan por irse de dependientas», apunta García. «Los sueldos de risa» han llevado a reducir el número de aspirantes a la profesión. «Llevo 25 años en esto y antes teníamos cursos de mañana, tarde y noche. Ya no es así», subraya su colega.

«Horarios incómodos»

Las panaderías no están mejor. «En estos momentos necesitamos unas 30 personas para obrador y otras 20 para las tiendas», revela Iván Martínez de Zuazo, gerente de la Asociación de Panaderías de Álava, un gremio en auge con 18 empresas y 200 puntos de venta. La razón de este déficit no es otra que «el incómodo horario. Se trabaja de noche y los festivos, cuando ahora lo que está en boga es la cultura del ocio». Esto explica que muchos extranjeros amasen ya el pan que los alaveses se llevan a la boca.

El mismo argumento explica el déficit de un centenar de camareros. «Es un trabajo poco apetecible para los españoles en general por la disfunción horaria. La 'huida' de profesionales a la industria o la construcción es constante», comenta Pedro Castellanos, director laboral de la Asociación de Empresarios de la Hostelería.

En el caso de oficios como fontanería, albañilería o chapistas el problema no son los horarios ni los sueldos. «No hay unos estudios específicos y no existe flexibilidad a la hora de contratar para ir formando aprendices de fontanero», explica Blanca Rosa Mateo, gerente de la asociación que aglutina las firmas alavesas de fontanería.

Algo similar se da en el sector de automoción, que desde hace 16 años cuenta con su propia escuela de chapistas, tal y como recuerda el presidente de Adeada, José María Díaz de Cerio.




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