El Casco Viejo de Vitoria tiene una estructura que se adapta mal a los formatos de vivienda actuales, pero varios promotores acaban de descubrir que sus estrechos y centenarios edificios son en ocasiones el emplazamiento ideal para los llamados hoteles 'con encanto'. Ante esta situación, el Ayuntamiento se ha apresurado a iniciar el cambio de la normativa urbanística de la zona medieval para dar respuesta a esas iniciativas, ya que la redacción actual le impide atenderlas.
El arquitecto de la Agencia de la Renovación Urbana, Paulino Medina, desvela que «en los últimos doce meses hemos tenido que decir a tres promotores que sus planes no eran acordes con la norma y no queremos prolongar esta situación». Medina explica que los empresarios quieren remodelar casas de viviendas semihabitadas para ubicar ellas hoteles singulares o casas de huéspedes. Ello no encaja en el texto vigente, pues sólo se admite este uso en palacios y otros edificios de gran valor.
En general, los bloques de viviendas del Casco Viejo son muy estrechos, por lo que el Ayuntamiento tiene intención de permitir que se unan hasta tres casas mediante el derribo de sus muros medianeros. Las actuaciones no implicarán el desplazamiento de los vecinos, en el caso de que los bloques elegidos los tengan. «Si se diera ese supuesto, se exigirá al promotor que construya escaleras independientes a las usadas por los residentes habituales», explicó Medina.
La iniciativa ha motivado opiniones contrapuestas en el sector. El presidente de la Asociación de Empresarios de Hostelería, Rafael Ugarte, duda de la viabilidad de estas nuevos negocios. «El clima urbano del Casco Viejo no es el adecuado» para esta clase de aventuras empresariales. «Lo que el Ayuntamiento tendría que hacer es poner servicios para los ciudadanos de ese barrio, entre ellos una comisaria. Tiene que encaminarse primero a crear las condiciones para instalar cualquier negocio», dice Ugarte, quien destaca que no existe ni una entidad bancaria en toda la almendra medieval. Fernando Bastarrica, propietario de un pequeño hotel en Dato, duda de la profesionalidad de los promotores interesados.
Inversores extranjeros
«A ningún profesional del sector se le ocurre abrir un hotel así en un sitio que no tiene aparcamientos, ni un clima urbano tranquilo», opina. Por ello, sospecha que quienes quieren instalar esos hoteles son inversores extranjeros que, a su juicio, no «se van a comprometer con el futuro de la ciudad ni mejorarán la zona».
Los responsables del hotel Almoneda, otro pequeño establecimiento de la ciudad, no prejuzgan a quienes quieren instalarse en el Casco Viejo. Se limitan a confirmar que «está creciendo un tipo de cliente, sobre todo en fines de semana, que busca hospedarse en un rincón urbano que sea diferente al ambiente uniformado e impersonal de un gran hotel».