El Correo Digital
Lunes, 30 de enero de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Exámenes parciales
Los barómetros políticos, que se parecen a los otros en que el tiempo no les obedece, señalan constantemente el grado de aceptación popular de los líderes. Ninguno alcanza el sobresaliente y lo más notable es que algunos alcancen el aprobado. De cualquier modo está bien que empresas solventes nos den a conocer la valoración de quienes mandan, incluidos los que valen muy poco. El examen de fin de curso vendrá con las elecciones, pero mientras llega hay que estar atentos a los parciales.

Veamos. Según el Instituto Opina, el PSOE saca un punto de ventaja al PP tras la reforma del Estatuto; según Metroscopia, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, son los más apreciados por sus conciudadanos, y según Iberconsulta dos de cada tres compatriotas rechazan que Cataluña se defina como nación.

Eso que llamamos opinión pública excluye a los que no sueltan prenda en las encuestas. Esa circunstancia hace que sea insondable, a pesar de los sondeos. Somos volubles, que es una palabra más suave que caprichosos. Unas declaraciones desafortunadas pueden hacer que se hunda un político que estaba en la cresta de la ola. No le sirve de disculpa el hecho de que esas declaraciones eran las únicas que estaban al alcance de su fortuna mental. Por otra parte, no hay que fiarse demasiado de la intención de voto, ya que hay mucha gente malintencionada que lo altera a última hora, del mismo modo que hay otra, aún más meritoria, que cambia de criterio sin haberlo tenido jamás.

-Al día de hoy las encuestas me son favorables- le dice un político al del partido rival.

-¿Por la mañana o por la tarde?- le contesta el otro.



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