El Correo Digital
Lunes, 30 de enero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
Noche retro
Bajó Concha Velasco por la escalera revisteril o musical de los Goya, con lo cual ya se intuyó que la noche iba de añoranzas y homenajes retro por estricta cronología, tal y como procede cuando un evento cumple veinte años.

Obviamente, ese mismo rigor discursivo y cronológico impuesto por Méndez-Leite entre bambalinas dejó el humor y la chispa de los Goya reducidos a la mínima, si bien ya estaban las imágenes y los vídeos a mansalva de los años recientes para recordar las reivindicaciones, los chistes baratos y los excesos del pasado. Además, ya fuera por el acierto en la edición de los trailers, por la magia de alternar con perfección imágenes con realidad o por algunos detalles dispersos, la verdad es que siempre hubo razón para que al respetable no se le cerraran los ojos. Me refiero, en concreto, al momento en el que comparecieron Elsa Pataki y su 'palabra de honor' en la imposible compañía de Sancho Gracia, excelsa metáfora de la bella y la bestia.

También, cuando Micaela Nevárez lució su interminable escote de lentejuelas, cuando Corbacho aprovechó sus dos minutos de fama warholiana en un discursito desinhibido o cuando resonaba la eterna voz de flauta dulce que tiene Verónica Forqué.

Muy bueno, también, el desfile procedente del túnel del tiempo que protagonizaron las 'chicas Masó' o la irónica intervención de Santiago Segura, que fue elegante hasta con quien no le nominó. Con todo, lo mejor estuvo en la excelente realización televisiva, en la afortunada reducción de los discursos de reivindicación y, sobre todo, en ese logrado equilibrio a la hora de premiar una cosecha de películas celebrada en una gala rigurosa, larga y un poco insípida.



Vocento