Las cifras oficiales sobre el turismo en Euskadi reflejan tanto una positiva evolución del sector, como las enormes potencialidades de un destino que poco a poco va logrando una progresiva consolidación en los mercados nacionales e internacionales. De hecho, y a pesar de un crecimiento menor que en ejercicios anteriores, el País Vasco superó por cuarto año consecutivo la barrera del millón y medio de visitantes alojados en los establecimientos hoteleros de la comunidad autónoma, lo que representa un incremento del 4,5% en relación con el año 2004.
Además, no solamente el aumento del número de plazas hoteleras ha posibilitado unos ligeros incrementos en la duración de la estancia media y en el grado de ocupación, sino que también la calidad media de la oferta y el servicio sigue teniendo un nivel ciertamente alto. Obviamente, estos buenos resultados también se explican aludiendo a razones tan diversas como la positiva evolución económica española, la estabilidad del consumo doméstico, el efecto de los llamados vuelos baratos, el éxito de la estrategias de segmentación y especialización en la oferta turística vasca o la sustancial mejora de una imagen de lo vasco que en el último año no ha estado tan asociada a la violencia y a la crispación política. Igualmente, la elaboración de propuestas y rutas novedosas, la progresiva mejora de la oferta de agroturismo, el tirón del Museo Guggenheim Bilbao y el permanente atractivo de la oferta cultural y gastronómica en su conjunto siguen siendo elementos decisivos a la hora de potenciar un área con una importancia creciente en el PIB vasco. Ahora bien, la enorme competencia dentro de un sector maduro en muchos países occidentales obliga a una mejora competitiva permanente, lo cual pasa tanto por el acierto en la elección de una estrategia global que se oriente a un turismo de calidad y de buen nivel adquisitivo, como por una eficiente comercialización en ese mercado español que es el origen principal de visitantes o en un mercado internacional todavía con muchas posibilidades de crecimiento. Todo un reto, pues, para esa futura Agencia Vasca de Turismo, cuya principal responsabilidad será la promoción y comercialización de un sector que es capital para nuestra imagen y nuestra economía.