Amparado en la ley del fútbol, donde las sentencias sólo se firman en goles, el Alavés se desaflojó ayer el nudo de Mendizorroza, esa cuerda que le ha dejado ya profundas marcas de asfixia clasificatoria. Sin variaciones esenciales en el equipo, incluso perdiendo crédito en el intento de reestructuración colectiva buscado por Oliva, halló la escuadra albiazul el maná de la efectividad, medicina curativa para cualquier trastorno a través del bálsamo del resultado. A la falta de contundencia de la Real Sociedad, superior por momentos, se unió la puntería de Carpintero y Aloisi. Tan ciertos los problemas albiazules como el 3-1, que en las condiciones actuales es un oasis de esperanza en el desierto de la temporada.
Rompió el Alavés en definitiva con esa dinámica negativa que le ha perseguido con más o menos justicia en otros encuentros. Si su juego ha sido en otras ocasiones más brillante que el marcador, ayer se cobró la revancha. A costa de un adversario sin contundencia en las áreas, receta segura para cocinar una derrota como bien conoce el equipo vitoriano. También el árbitro se inhibió esta vez a favor en un par de acciones dudosas -gol anulado a Nihat y posible penalti de Sarriegi sobre Skoubo- y el Alavés sobrevivió a su incapacidad para controlar el duelo.
Acierta Carpintero
Una volea de Carpintero selló el devenir del partido. Agarrotado en el inicio el conjunto albiazul y claramente superado en la fase central de la primera parte, el leonés golpeó con dureza a la Real Sociedad. Si ante el Zaragoza estrelló la pelota en el palo en una acción similar, ayer su disparo cruzado congeló a los guipuzcoanos. Les inoculó con jeringuilla el virus de la duda cuando apuntaban hacia el triunfo. Empezó a pensar en sus propios problemas el equipo de Amorrortu y siguió pensativo hasta el final.
Porque el Alavés había amanecido con legañas y la intensidad realista bastaba para situarle en el precipicio. Ni la continuidad en la alineación albiazul -la misma que ante el Deportivo y con la entrada de Pellegrino por el lesionado Blago- sirvió para enderezar la imagen de otros encuentros. Con graves problemas creativos ante un adversario bien plantado y, lo que es menos explicable, sin la contundencia necesaria para frenar al centro del campo rival. Era un marco inquietante y desesperanzador, sin el más mínimo atisbo de reacción.
Tal vez el peor síntoma fue la respuesta al 1-0. Lejos de mitigar los nervios, el Alavés sufrió al límite. Con un tanto anulado a Nihat en una posición muy dudosa y otro disparo del turco junto al palo en la siguiente jugada. Dos opciones muy claras para la Real Sociedad tras el tanto que debió consolidar la confianza alavesista.
Aloisi y vuelve De Lucas
Pero el día parecía marcado en el calendario. Algo más tranquilo al juntar las líneas junto a su área y ante el obligado avance realista en el inicio de la segunda mitad, los problemas quedaron atrás. A base de goles. No acertó primero Nene al tropezar con Riesgo, pero sí después Aloisi al culminar en el rechace otro remate del brasileño. Un 2-0 clarificador y que concedía además el 'average' particular ante un oponente que se hunde poco a poco.
Era ya cuestión de esperar a subirse a la inercia del partido. Y de nuevo Aloisi castigó. Tras un pase en profundidad colocó una suave vaselina sobre el meta guipuzcoano y certificó que es el goleador más rentable de este equipo. Fue el desatascador en una segunda mitad que dio para el discreto regreso de De Lucas y que amenazaba con taponarse cerca del área de Costanzo.
El portero argentino, inseguro en algunas acciones, frenó después a Nihat en colaboración con Edu Alonso. Otro despiste defensivo concedió finalmente el tanto de Stevanovic y recordó que el Alavés sigue sin afinar.
Una cuestión, sin embargo, menor a estas alturas. Con seis puntos en tres partidos -la mitad de los conseguidos en las primeras 19 jornadas- el conjunto vitoriano se ha reenganchado a la Liga. Y será necesario aferrarse a la efectividad. Con Getafe y Málaga por delante, apenas da para pensar en otra cosa.