La Fundación Sabino Arana celebró ayer la entrega de sus premios anuales, en su decimoséptima edición, en una gala presidida por el lehendakari Juan José Ibarretxe, en el Teatro Arriaga de Bilbao. Jordi Pujol recibió el 'Premio Especial' coincidiendo con los 25 años del restablecimiento autonómico en Cataluña. El ex presidente de la 'Generalitat' catalana anunció una «era cultural» en la que valores y sentimientos comunes «más allá de lo contractual» sirvan para vertebrar las sociedades. José María Setién, Andoni Egaña, el Ballet Biarritz y la empresa ONA Electroerosión completaron la lista de premiados.
La fundación presidida por Juan María Atutxa, pretende con los galardones «destacar trayectorias personales y colectivas en las que se identifiquen valores básicos para hacer mejorar a las personas y a las sociedades». Así, el obispo emérito de San Sebastián fue homenajeado por la 'trayectoria de toda una vida' y por «preocuparse siempre por las grandes cuestiones de la sociopolítica», destacó la organización. Setién agradeció el reconocimiento y apuntó que «el mejor de los premios se encuentra en que mis acciones siempre han estado de acuerdo con mi conciencia». Tras recoger el galardón de manos de Txema Montero el religioso recordó la «urgencia de anunciar la verdad de lo que deben ser los valores éticos, que deben inspirar la actividad sociopolítica, para dotar de una dimensión auténticamente humana al progreso».
Andoni Egaña, cuatro veces campeón de bertsolaris, fue galardonado en el área de sociedad por «su contribución a la difusión del bertsolarismo, ayudando a convertirlo en un verdadero fenómeno social», como quedó patente en la final de 2005 en Barakaldo.
«Tradición y creación»
«El bertso permite una creación continua partiendo de la tradición. Eso genera un cierto vértigo que lo hace muy bonito», destacó Egaña, quien no pensaba cantar en la ceremonia de ayer, pero que «ya que Setién me lo ha pedido y dado que llevamos años tomando el pelo al clero» se prestó a hacerlo. Además, el artista de Zarautz hizo partícipes de su galardón a sus compañeros en las tablas y en la Bertsozaleen Erakundea. «La fuerza argumentativa de la pareja es la que permite mi respuesta», explicó.
El galardón en la categoría de cultura, quizá un ámbito más apropiado para Egaña en su faceta de creador, recayó sobre el Ballet Biarritz. El Centro Coreográfico Nacional y Transfronterizo vio recompensada su labor por facilitar la formación de jóvenes bailarines a ambos lados de la frontera. Filgie Claverie, gerente del ballet, se felicitó de que esta sea la segunda ocasión en tres años que el premio se entrega a la danza. (En 2003 fue a la bailarina Lucía Lacarra). Claverie asistió a la entrega junto a Adriana Pous en representación de su director Thierry Maladain, que se encuentra de gira en Nueva York.
Karmel Onaindia, fundador de ONA Electroerosión de Durango, recordó la dura trayectoria de la empresa creada en 1952 desde «la lonja de 90 metros cuadrados en la que hacíamos lo imposible para sacar adelante nuestros productos hasta la planta de 5.000 metros en la que estamos ahora». La fundación presentó a la principal fabricante de máquinas de electroerosión de Europa como «ejemplo del buen hacer de los vascos en el mundo».