El Correo Digital
Lunes, 30 de enero de 2006
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SOCIEDAD
RAMÓN NÚÑEZ DIRECTOR DE LOS MUSEOS CIENTÍFICOS CORUÑESES
«No se puede estar a la última en todo, ni tiene sentido»
Considera que algunos objetos nuevos basan su publicidad en algo que apenas es útil para nadie
Ramón Núñez. / EFE
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Ramón Núñez es el director de los Museos Científicos Coruñeses y uno de los grandes especialistas españoles en lo que supone el avance de la técnica.

-La veloz sustitución de muchos objetos de uso cotidiano por otros más avanzados ¿se produce más por razones científico-técnicas o por exigencias del mercado?

-Es una suma de ambas. A veces la necesidad crea el objeto, pero otras es al revés. Piense lo que sucede con las fotocopiadoras o los 'post-it'. Desde que existen se fotocopia todo, y todos andamos poniendo papelitos en todas partes... No había demanda social, pero han tenido gran éxito. Aquí sí domina la ley del mercado, que también explica la rápida sustitución de los coches o los ordenadores. Los cambiamos antes de que sea necesario, pero tenemos la disculpa de que los nuevos incorporan más prestaciones.

-¿Hay objetos que se sustituyen por otros más nuevos pero que no incorporan ventajas?

-Sí. Hay cosas que ganan enseguida aceptación sin demasiado sentido. Piense por ejemplo en los lavavajillas en el caso de una familia de dos personas, como hoy hay tantas, o en esos relojes de los que en la publicidad se explica que pueden sumergirse hasta 300 metros. ¿Cómo su fuera algo que hace cualquiera! Yo siempre pienso que si tengo un reloj de ésos y me ahogo, por lo menos el reloj seguirá funcionando...

-¿Puede darse el caso de que objetos que aun son de uso habitual entre gran parte de la población lleguen a los museos porque son tecnológicamente viejos?

-El cambio es tan rápido que puede llegar, claro. Y no debe escandalizarnos. El problema está en los criterios con los que los nuevos materiales se incorporan a los museos. Es obvio que no puede mostrarse todo y son muchas las cosas que cambian rápidamente por la tecnología.

-¿Hemos llegado al límite en cuanto a la capacidad de los seres humanos de asimilar un cambio tecnológico tan rápido?

-Hemos llegado a un punto en el que la gente empieza a pasar de muchas cosas. Yo, por ejemplo, ya no tengo interés en cambiar de coche por el hecho de que los nuevos incorporen avances tecnológicos, o de cámara de fotos. Pero sí tengo interés en cambiar de ordenador por ese mismo motivo. Dependerá de las personas.

-¿Es imposible estar a la última en todo?

-Lo es por razones económicas y de aprendizaje, pero es que además no tiene sentido estarlo.

-¿Por qué?

-La gente ya dice en muchas ocasiones: 'Basta, no me aprendo nuevas funciones del DVD o del móvil porque no las necesito'. Funcionamos al estilo de una tecnología-menú: es como si entramos en un restaurante y vemos la carta. Comemos lo que nos gusta y el resto lo dejamos. De un móvil yo uso el 10% de sus posibilidades, pero habrá otros que usen otras funciones. Así va a pasar con todo.



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