El Correo Digital
Martes, 31 de enero de 2006
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OPINIÓN
TRIBUNA
Labastida y el golf
En relación con el debate público que se ha suscitado sobre el proyecto de campo de golf en Labastida quisiera realizar algunas precisiones. En primer lugar, el informe socio-urbanístico elaborado para la revisión de la normas subsidiarias afirma que la economía del municipio se está terciarizando (el 56% de su población está empleada en el sector servicios). Únicamente el 23,91% de las viviendas del municipio son principales, esto es, de primera residencia. Además, la población del municipio se multiplica por siete en los períodos vacacionales. De ello sólo cabe concluir que Labastida es un municipio turístico, pero de turismo estacionalizado. Prueba de ello es que Labastida es, de todos los municipios de Euskadi, el único que tiene reconocido el máximo coeficiente de segunda residencia (el seis) por las Directrices de Ordenación del Territorio (DOT) de la Comunidad Autónoma Vasca. Por ello cabe afirmar que Labastida posee la suficiente vocación y capacidad para poder construir y desarrollar un campo de golf en su término municipal. Siendo conscientes de todo ello, el pleno municipal acordó por unanimidad el 22 de septiembre de 2003, y con presencia de todos los grupos políticos del arco corporativo, considerar que el desarrollo de un proyecto para la instalación y construcción de un campo de golf en el término municipal de Labastida es un plan estratégico para los intereses locales.

También somos conscientes de que el proyecto del campo de golf pasa por compaginarlo con la protección del medio natural y agrológico. En este sentido, no podemos estar de acuerdo con un criterio conservacionista, que bajo el criterio estático de museo, defiende dejar todo como está. Nosotros trabajamos por armonizar el proyecto de campo del golf con la protección del medio físico, concretando y pormenorizando los riesgos medioambientales que la sociedad local está dispuesta a asumir como contrapartida a su desarrollo socioeconómico. La localización del campo de golf de Labastida no se diferencia en nada a la de los ya existentes en Izki y Zuia, ambos sitos en los límites de parques naturales y enclavados en mon- tes catalogados de utilidad pública. En cuanto al desarrollo residencial de segunda residencia vinculada al campo de golf cabe señalar que su localización está conectada a la trama urbana de Labastida, y que el número de viviendas previsto está asumido por la capacidad de acogida o 'huella turística' reconocida por las DOT.

No podemos dejar que un recurso turístico como 'Golf & Wine' se deslocalice a favor de territorios de régimen común, cuando el juego del golf unido a la producción de vino de calidad -como el nuestro- constituyen una marca turística de calidad que permitirá a Labastida erigirse en municipio turístico desestacionalizado, no tan dependiente del monocultivo de la vid y con régimen de confort para sus habitantes semejante al de las metrópolis vascas. Por el contrario, el criterio conservacionista de museo condena el desarrollo socioeconómico de la comarca riojano-alavesa, afirma que estamos dispuestos a que la Cuadrilla de Rioja Alavesa pierda competitividad frente a otros territorios, es perder nuevos yacimientos de empleo y condenar a la comarca a ser un parque periurbano de los residentes en las aglomeraciones urbanas vascas, sin ninguna contraprestación al coste socioeconómico que ello implica para la cuadrilla. Ello no quiere decir que el bienestar y confort del medio rural riojano-alavés pase por la depredación de nuestro medio natural. Al contrario, ambos intereses pueden conjugarse, armonizarse, no estando el recurso turístico 'Golf & Wine' reñido con el medio natural. Y ello ocurre con el proyecto de campo de golf en Labastida.



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