El Ministro de Interior, José Antonio Alonso, aseguró ayer que las últimas bombas que ETA ha colocado en el País Vasco «desmienten» las esperanzas en un fin de la violencia. Alonso realizó estas declaraciones en Barakaldo, donde acudió a inaugurar un nuevo cuartel de la Guardia Civil.
El máximo responsable de las fuerzas de seguridad mantuvo en Vizcaya el discurso que ha defendido en los últimos meses y recordó que la banda terrorista «continúa activa y operativa», por lo que la sociedad «no debe bajar la guardia». En este sentido, abogó por buscar «el fin definitivo del terrorismo desde el rigor de la Constitución española y el Estado de Derecho». En su opinión, «cualquier esperanza» en una solución a la violencia «tiene que ir vinculada a los hechos y, desde luego, poner bombas es un hecho concluyente».
El ministro se refirió también a la circunstancia de que los terroristas hayan colocado junto a sus últimos artefactos explosivos el cartel de 'Peligro bomba', una práctica inusual en la organización armada. «Yo no sacaría conclusiones precipitadas ni definitivas», avanzó José Antonio Alonso. «Dejar un artefacto de esa potencia explosiva en la vía pública puede matar a cualquier ciudadano que pase por allí», agregó.
En similares términos se manifestó el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, quien condenó el atentado que en la madrugada del domingo hirió a un ertzaina que participaba en el cordón de seguridad instalado en torno a las oficinas del Inem de Santutxu, donde la banda colocó una bomba. «Esto es la cultura de la violencia y del odio, que lo único que consigue es que el vecino quede malherido. Con esto lo único que se han conseguido son viudas, huérfanos y familias destrozadas», aseguró el alcalde.
El ministro de Interior, por otra parte, se felicitó por la inauguración del nuevo cuartel del instituto armado en Barakaldo y destacó que contribuirá «de un modo decisivo a aumentar la seguridad de los ciudadanos de Barakaldo y de su área de influencia». Al acto asistieron el director general de la Guardia Civil, Carlos Gómez Arruche, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, así como dirigentes del PP y el PSE y alcaldes socialistas de la zona como el primer edil de Barakaldo, Tontxu Rodríguez, y el de Santurtzi, Javier Cruz.
Contrabando y armas
El alcalde de Barakaldo pronunció un discurso durante la inauguración en el que alabó el papel del instituto armado y su «lucha constante en defensa de la paz». «Pese a ser odiados por quienes son odiosos, Barakaldo recibe a los agentes con los brazos abiertos», añadió Rodríguez. Las nuevas dependencias acogerán las secciones fiscales de Santurtzi y Zorroza-Bilbao, dedicadas a la persecución del contrabando, así como la oficina de intervención de armas.