Dmitry Piterman consumó ayer las insinuaciones realizadas tras la junta general de accionistas y retiró la ficha a Óscar Téllez, que de esta manera queda relegado a ver los partidos desde la grada hasta el final de la temporada. A media mañana, el club inscribió en la Liga de Fútbol Profesional (LFP) a Pacheco, la última incorporación del mercado de invierno, y dio la baja automática al capitán albiazul.
De esta forma abrupta se representó el divorcio que el presidente del Alavés y el central madrileño han vivido en los últimos meses. Pese a que la renovación de Téllez, junto a la contratación de Bodipo, Carpintero y Coromina, fue uno de los grandes avales que Piterman presentó en su aterrizaje en Vitoria y a la estrecha relación que mantuvieron ambos la anterior temporada, el deterioro resultó evidente después. Llegó con los primeros roces en la concentración de California, que el jugador criticó, y se acrecentó cuando más tarde éste fue apartado del equipo durante más de dos meses tras un pobre partido ante el Getafe. La causa, su mal estado de forma, según explicó club.
En realidad, la salida de Téllez de la lista de 25 jugadores sorprende por las recientes declaraciones del nuevo técnico, Juan Carlos Oliva, que lo calificó hace poco como «el mejor fichaje de invierno». Sin embargo, un incidente disciplinario en la concentración de La Manga, con más jugadores de por medio, fue el detonante final. El central quedó fuera de la convocatoria ante la Real Sociedad porque la entidad ya había tomado su decisión.
Téllez, con varios expedientes disciplinarios en las últimas temporadas, quedaba en una situación límite. Porque si bien Piterman le permitió en diciembre negociar una salida del club -existió la opción del Valladolid-, después le frenó esta posibilidad. Y ayer, con apenas 24 horas para encontrar un nuevo destino, el Alavés le dejó prácticamente sin margen de maniobra.
Por debajo de su nivel
Desde el punto de vista deportivo, y pese a que sólo ha disputado cuatro partidos esta temporada por debajo del nivel de otras temporadas, su marginación también es discutible. Sobre todo si se tiene en cuenta que el Alavés cuenta con tres porteros y hombres como Arthuro y Thiaw, con mínimas opciones de entrar en el equipo hasta el final de Liga. Por ello se antoja que la baja de Téllez se trata realmente de una medida disciplinaria.
El problema es ahora que, pese a retirarle la ficha, el club no le ha encontrado acomodo en otro equipo y, en teoría, continuará los entrenamientos junto al grupo y sin opción de jugar. Es decir, un posible foco de conflicto. El representante de Téllez, Javier González, aseguró ayer que el central «seguirá en el equipo» pese a la decisión de retirarle la ficha. «Los contratos están para cumplirlos», subrayó. Y es que el capitán acordó en verano su renovación hasta 2007: una temporada y media más. Pero después de lo sucedido ayer, la opción de volverle a ver de albiazul parece remota.