Después de superar en zapatillas de casa a una DKV gripada e insegura, volvíamos en Nuremberg a la Liga europea para encontrarnos con el sorprendente Bamberg.
Primera vista
Al inicio, en la sala, un gran ambiente. El TAU, con Ukic tomando el testigo; todos atacando a su abogado defensor y los alemanes, en un juicio de faltas. Los despropósitos se apoderaron de la vista y el baloncesto se quedó ciego. Asesinato del espectáculo y todos bajo acusación de inoperancia. Ver el juego era por sí mismo un delito y una condena para los presentes en la sala. Pasaban los interminables minutos, los policías de fuera sacaron sus pistolas, pero nadie metía tiros. Con la zona 2-3 tras canasta se produjo la primera carrera del TAU por la sala. En los alemanes, sólo Mallet fue absuelto y la declaración del juego interior con Tiago Splitter acabó por decantar la lamentable primera vista.
Segunda vista
El abogado defensor Splitter, convertido en el mejor atacante y Prigioni, en el mejor pasante. Pérdidas sin cesar y los alemanes tirando del 'archibong'. De nuevo, la 2-3 del TAU aplaca la declaración del Koko y la confesión de Erdogan, por momentos, libró al TAU de la pena. Splitter seguía siendo el único testigo frente a un Mallet criminal.
La desaparición justa del otra vez 'casi' Jacobsen, la exposición del juez Hansen y la aparición de la prueba del tiro libre declararon cumplable al reo germano.
Juicio final
En Nuremberg, el Baskonia fue declarado inocente por ganar un partido condenado a matar el espectáculo y lograr una victoria con poco juicio.