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Miércoles, 1 de febrero de 2006
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ECONOMÍA
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La irrupción de CAN en Euskadi rompe la política de no agresión entre las cajas vasco-navarras
La BBK, la Vital y la Kutxa no responderán a la entidad navarra y descartan entrar en esa comunidad
La irrupción de CAN en Euskadi rompe la política de no agresión entre las cajas vasco-navarras
Gregorio Rojo, Xabier de Irala y Carlos Etxepare, durante un acto oficial. / FERNANDO GÓMEZ
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La decisión de Caja Navarra (CAN) de desembarcar en el País Vasco con la apertura de 50 oficinas durante los próximos tres años ha hecho trizas la política de no agresión que ha presidido históricamente la relación entre las entidades vasco-navarras. Ese compromiso ha permitido, al menos hasta ahora, que ninguna de ellas 'invadiera' el mercado de las restantes.

La BBK, la Vital y la Kutxa han aceptado con aparente normalidad la ofensiva de Caja Navarra -las cuatro instituciones financieras integran la Federación de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras-, pero el anuncio ha provocado malestar interno.

Pese a todo, ninguna de las tres entidades tienen intención de responder. Todas seguirán adelante con los planes de expansión diseñados previamente y centrados en zonas tan diversas como Madrid, Cataluña, Levante, Andalucía, Aragón, o Asturias. De ahí que aseguren que, al menos inicialmente, no tienen ninguna intención de entrar en Navarra.

Comunicación

Cuando la caja presidida por Miguel Sanz comunicó el lunes su irrupción en Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, las entidades de esos tres territorios habían sido ya informadas. Eso sí, 'in extremis'.

Según confirmaron ayer fuentes del sector, la medida fue comunicada oficialmente a los presidentes de la BBK, Xabier de Irala; Vital, Gregorio Rojo, y Kutxa, Carlos Etxepare, ese mismo día -y pocas horas antes de la emisión del comunicado de prensa- por el director general de la CAN durante una reunión de la Federación.

Los citados medios explicaron que los tres responsables financieros acogieron la noticia con «normalidad y tranquilidad», pese a que la misma «no sentó bien». Y ello porque esa irrupción supone romper de forma unilateral una norma de conducta -una especie de pacto no escrito- según la cual las cajas vascas no entraban en Navarra y la CAN no se implantaba en Euskadi. Durante los últimos años, ese compromiso se ha cumplido a rajatabla.

Pese a todo, las tres cajas vascas restaban públicamente trascendencia a la decisión de Caja Navarra. «Es normal que lleguen aquí porque éste es un mercado atractivo» o «hemos acogido esa decisión con absoluto respeto» eran algunas de las valoraciones oficiales realizadas por las entidades, cuyo proyecto de fusión está bloqueado por el rechazo del PP y los recelos del PSE.

Mientras, un portavoz de CAN aseguró que su llegada a Euskadi no supone romper ningún pacto «porque no existe» y calificó la iniciativa como «algo normal dentro de neutro proceso de expansión natural». La caja aseguró que su decisión no supondrá ninguna ruptura de relaciones con sus socios en la Federación Vasco-Navarra.




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