La dirección de Babcock España justificó ayer el proceso de compra y venta de licencias tecnológicas desplegado en las últimas semanas, que había despertado el recelo de los sindicatos, como una vía imprescindible para acceder a algunos contratos de fabricación que ya se han firmado, según aseguró, así como para incrementar en el futuro la carga de trabajo de la empresa.
Los responsables de la compañía mantuvieron ayer una larga reunión con los representantes sindicales, después de muchas semanas de incomunicación. En el transcurso del encuentro, la empresa reconoció que se han vendido licencias de fabricación de válvulas a la firma italiana Tecnoil con el objetivo de cerrar un contrato en ese país. Las centrales, sin embargo, argumentaron que esta cesión de licencias se ha hecho por exigencia de los clientes finales, como garantía de suministro y ante la delicada situación de Babcock. En opinión del comité, la dirección debería haber buscado otras fórmulas para evitar esta cesión tecnológica.
Los gestores de la compañía también aseguraron que la compra de licencias de tecnología a dos empresas alemanas, Balcke Dürr y Steinmüller, que también había sido cuestionada por los sindicatos, se ha hecho para firmar recientemente un contrato de fabricación por un importe de 1,6 millones de euros en Egipto.
Babcock sí reconoció que algunos trabajos de subcontratación asumidos recientemente han sido aceptados por debajo de los costes normales, aunque argumentó que ha sido una medida de urgencia para paliar la subactividad que tendrán los talleres durante los próximos meses, ante la reducida cartera de pedidos de la compañía.