El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) está preocupado por la lentitud con que se instruye el sumario del 11-M y por las graves consecuencias que pueden derivarse de ello. Por este motivo, acordó ayer conceder al juez Juan del Olmo los dos últimos meses de dedicación exclusiva al sumario -para que concluya antes de abril la investigación sobre la masacre-, y ordenó al presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, que controle la actividad del juez mediante un informe mensual, en el que detallará los progresos que se logren en la instrucción.
Del Olmo, pese a llevar casi dos años de investigación judicial con dedicación exclusiva, aún no ha dictado el auto que determinará cuántas de las 116 personas imputadas en este sumario -35 de ellas encarceladas- serán procesadas por su presunta implicación en la masacre. Del Olmo es el primer juez de la Audiencia Nacional que ha sido liberado de todas sus tareas para dedicarse, desde abril de 2004, a la masacre a tiempo completo.
La decisión del CGPJ, adoptada por unanimidad de la Comisión Permanente, urge a Del Olmo a que cierre la investigación para que la Audiencia Nacional cuente con el tiempo necesario para celebrar el juicio y dictar sentencia antes de que se cumplan cuatro años desde que se produjeron las primeras detenciones. Si estos ajustados plazos no se cumplen, el tribunal se vería obligado a excarcelar a parte de los presuntos autores de la voladura de los cuatro trenes. La ley fija un período máximo e improrrogable de estancia en prisión preventiva, a la espera de juicio, de cuatro años.