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Jueves, 2 de febrero de 2006
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ÁLAVA
La Policía Local sorprende en un año a un centenar de menores de 'botellón', la mayoría chicas
Dictó hasta 23 decretos de clausura de lonjas alquiladas por jóvenes para reunirse y consumir alcohol
La Policía Local sorprende en un año a un centenar de menores de 'botellón', la mayoría chicas
CASCO VIEJO. Varias jóvenes, litrona en mano, hacen 'botellón' en uno de los cantones de la almendra medieval. / BLANCA CASTILLO
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EN CORTO

Periodo: 2005.

Resultado: 97 menores han sido sorprendidos en una docena de lugares de la capital alavesa.

Por sexos: Las chicas amonestadas -56 casos- desbancan a los chicos -41- en el consumo de alcohol.

Comparación: En 2004 el número de menores practicando 'botellón' que interceptó la Policía Local fue de 81.

Procedimiento: Se envía una carta a los padres o tutores.

Multas: Si el consumo se produce en un bar se abre expediente sancionador al establecimiento. La multa oscila de 200 a 5.000 euros.

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Si hay algo que se practica en Vitoria al margen del calendario y de los rigores de su meteorología, eso es el 'botellón'. Consiste en adquirir alcohol en una tienda o supermercado y reunirse con los amigos, al raso o bajo techo, para consumirlo. Es la fórmula más barata para tomar estas bebidas y la única para los menores, a no ser que asalten el minibar de sus casas. En el último año, cerca de un centenar de ellos fue sorprendido 'in fraganti' por la Policía Municipal mientras se llevaba a la boca una copa 'casera'. Y en la mayoría de los casos se trataba de chicas.

«Lo que a primeros del año pasado se apuntaba como una tendencia, ahora se confirma. Suponemos que es una fase más en la 'consecución' de la igualdad de sexos. Han copiado lo malo y ahora ellas beben y fuman tanto o más. Por suerte, la equiparación no ha llegado aún con respecto a otras drogas», señalan fuentes autorizadas de Aguirrelanda.

El balance elaborado por el Departamento municipal de Protección Ciudadana, al que ha tenido acceso EL CORREO, revela que en 2005 los agentes interceptaron a 97 adolescentes cuando tomaban alcohol. 56 de ellos, mujeres. Catorce eran menores de 14 años, trece de 15, diecisiete de 16 y doce de 17. Por contra, de los 41 casos de chicos, sólo dos tenían 14, siete habían cumplido los 15, dieciséis los 16 y otros tantos, los 17.

El escenario de los practicantes del 'botellón' es amplio y variado. No en vano, la Guardia Urbana ha detectado hasta una docena de lugares públicos diferentes, entre parques -como los de San Martín u otros próximos al Casco Medieval-, entradas de garajes, colegios, bares, rincones recónditos de Lakua, o soportales. Pero también hay grupos que se refugian en lonjas alquiladas. Aunque ajenos a las miradas de los transeúntes, los ruidos que ocasionan a menudo les delatan.

Mayor graduación

Tanto es así que las quejas vecinales derivaron en una llamada a la Policía Local y, después, en el cierre del local. En el último año, los agentes dictaron nada menos que veintitrés decretos de clausura. En dieciséis casos se llevaron a efecto. «El resto de las lonjas siguen activas porque han sido acondicionadas como txokos», explican las mismas fuentes.

Pero no sólo han aumentado el número de menores sorprendidos mientras bebían alcohol -de 81 casos en 2004 se ha pasado ahora a 97- y el de lonjas clausuradas (de 7 a 16). La graduación de las bebidas también ha subido. «Ya no se trata de litronas de cerveza y kalimotxo. Entre el material incautado abundan los licores, la ginebra, el ron, el tequila y refrescos. «Beben combinados porque buscan 'ponerse' rápido para salir a tono por ahí y que se les pase para cuando vuelven a casa», apuntan desde Aguirrelanda.

El gancho para conseguir el alcohol no es difícil. A menudo hay un hermano mayor o amigo mayor de edad que se presta a ello. Eso sí, si el suministrador es un establecimiento hostelero, su propietario se enfrenta a multas que oscilan entre los 200 y los 5.000 euros. El último año tres bares fueron denunciados por esta razón.

En cuanto a los menores, los policías dan parte de lo sucedido al Departamento municipal de Salud y Consumo (Demsac), que se encarga de informar de lo sucedido a los padres. «Nuestra tarea es meramente preventiva. El ámbito familiar es desde donde se puede ejercer un mayor control», afirman.




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