El sistema de robo conocido como 'timo de la mancha' o de la 'bomba fétida' se cobró ayer una nueva víctima en Vitoria. Ocurrió pasadas las once de la mañana a la altura del número 41 de la calle Postas, donde varios desconocidos lograron apoderarse de una cartera que contenía 1.200 euros.
Sus autores fueron al menos dos personas que abordaron a la víctima poco después de que abandonara una entidad bancaria. Primero le mancharon la ropa con alguna sustancia sin que se diera cuenta e inmediatamente después se ofrecieron, con gran amabilidad, a limpiársela. Los ladrones aprovecharon el desconcierto de esa persona para apropiarse de su cartera y huir, informaron ayer fuentes de la Guardia Urbana.
El primer caso de este tipo conocido en la capital alavesa se produjo a mediados de mayo de 2005 en la calle Dato. El denunciante también acababa de retirar dinero en un cajero automático y, poco después, notó que alguien le había arrojado por la espalda un líquido maloliente. Entonces apareció en escena un hombre de unos 45 años y acento sudamericano que le comentó que alguien había vertido dicho fluido desde una ventana.
Esa explicación fue corroborada de inmediato por una mujer de unos 35 años que se unió a ellos y se prestó, solícita, a limpiar la mancha en un portal de la zona. Mientras se quitaba el jersey sucio, la víctima dejó en el suelo su agenda con el dinero. Momento que aprovecharon los delincuentes para robarle 558 euros.
Meses después, en octubre, la Policía Local pidió a los ciudadanos que desconfiaran de tan 'buenos samaritanos', tras constatar la existencia de más casos.
Hace escasos días, el Cuerpo Nacional de Policía detuvo en Bilbao a una banda especializada en esa modalidad de hurto, que ya había conseguido apoderarse de unos 23.000 euros en varias provincias. Los arrestados, tres individuos de nacionalidad chilena y con amplio historial delictivo, se alojaban en un céntrico hotel de esa ciudad.
«Coche de lujo»
Por otra parte, dos hombres domiciliados en Álava fueron detenidos por el Cuerpo Nacional de Policía en la N-1, a la altura de Burgos, con más de un kilo de cocaína, informó ayer un portavoz de la Subdelegación del Gobierno en esa provincia. Se trata de I.G.A., de 36 años y vecino de una localidad alavesa no revelada, y de R.B.R., de 59 años y residente en Vitoria.
Los dos supuestos narcotraficantes fueron sorprendidos en un control preventivo desplegado en la N-1, a la altura del barrio burgalés de Villafría. Bajo el asiento del conductor del vehículo en que viajaban -«un coche de lujo», según la Policía- los agentes localizaron un paquete cuyo contenido aseguraron desconocer los sospechosos. Poco después se comprobó que se trataba de cocaína.
El estupefaciente intervenido pesaba 1.063 gramos y podría haber alcanzado en el mercado un precio de 60.000 euros.
Tras arrestar a I.G.A. y R.B.R., los funcionarios se incautaron también del automóvil, así como de dos teléfonos móviles y otros efectos, según indicaron ayer las mismas fuentes.