La Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer, que atiende a veintidós familias de Llodio y Amurrio, ha hecho un llamamiento para que los afectados por este mal se asocien y pueda aumentar así la prestación de servicios. Se estima que en la comarca puede haber unas ochenta personas afectadas por esta enfermedad en diversos grados, pero precisamente ha sido la falta de enfermos la que ha obligado a prescindir desde hace dos años del servicio de estimulación que se prestaba en el centro de salud y que beneficiaba especialmente a las personas que estaban en las primeras fases de la enfermedad. Para poder reabrir el centro de estimulación se necesita la presencia de entre diez y quince enfermos.
Los afectados disponen, además, de los servicios que presta el centro de día en la residencia de ancianos, pero como explicó la presidenta a la asociación, Mari Carmen Lauzurika, «allí están con personas que padecen otro tipo de dolencias». La asociación, por su parte, está abierta todos los lunes y miércoles entre las cuatro y las seis de la tarde en el local de grupos sociales de la calle Viña Vieja. «Tenemos un grupo de apoyo a familiares que se reúne una vez al mes y contamos con el apoyo de una psicóloga. También hay un abogado que nos ayuda en los problemas legales que se puedan presentar», aclaró Lauzurika. El grupo presta servicios de apoyo a los cuidadores para que no padezcan secuelas e incluso pueden ayudar a resolver problemas domésticos cuando la familia no puede atender al enfermo.
Para más información pueden dirigirse a los teléfonos 675709819 y 658729621.
Ladrillos solidarios
Por otro lado el colegio de La Milagrosa presentó ayer su proyecto para la fabricación de ladrillos de papel. Se trata de una prensa de madera que ha diseñado Isidoro Ramiro, profesor de la escuela, que se utiliza para prensar una pasta en la que están mezclados papel y agua. Est aparato elimina la mayoría del agua y convierte la pasta en ladrillos, que «queman mejor que el pino», aseguró su creador. 137 niños colaboran en la elaboración de estos ladrillos, que se venderán por un euro las cuatro unidades. Los fondos se destinarán a proyectos solidarios.