Lejos de moderarse, los precios se disparan. Y con virulencia. Con tanta, que han encendido las luces de alarma en el Gobierno y en los agentes económicos. La inflación armonizada se elevó en enero medio punto, hasta el 4,2%, por el encarecimiento de los productos energéticos -los carburantes, las tarifas eléctricas y el gas natural, sobre todo-, según la estimación inicial del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del peor resultado desde que en 1997 ese organismo comenzó a elaborar el indicador, que sirve de referencia con el resto de la UE. Para encontrar un dato más negativo hay que remontarse al Índice de Precios al Consumo (IPC) de diciembre de 1995, que fue del 4,3%.
El Ejecutivo esperaba el golpe. Pero no tan fuerte. El secretario de Estado de Economía, David Vegara, ya apuntó esta semana la posibilidad de que el IPC repuntara, aunque aseguró que se trataría en todo caso un incremento «transitorio» que será mitigado en los próximos meses. Si el petróleo no emprende una nueva escalada -ayer rondaba los 64 dólares el barril-, la inflación podrá situarse por debajo del 3% a finales de 2006, aseguró. Altos responsables de la Administración mantienen el mismo discurso desde hace al menos un año, sin que la tan anunciada caída de los precios llegue a materializarse.
Servicios básicos
Los expertos tampoco habían pronosticado una subida tan espectacular. Los más pesimistas habían apuntado un crecimiento de hasta el 4%.
El 4,2% de enero, que causó tanta sorpresa como inquietud en círculos económicos, es una aproximación del dato oficial que el INE publicará el próximo día 16. Sus previsiones son habitualmente certeras. Aunque en ese tipo de avances Estadística no aporta detalles, todos los indicios apuntan a que el aumento fue desencadenado por el encarecimiento de servicios básicos con un peso notable en el gasto de las familias; sobre todo, los productos energéticos.
Petróleo
Tras darse un ligero respiro, los precios de los carburantes volvieron a elevarse en enero. Su ascenso coincidió con el tradicional de los transportes a comienzos de cada año, y con el de las tarifas eléctricas -4,48%, muy superior al de ejercicios anteriores- y el gas natural (4,2%). Además, habrá que comprobar si el impacto de las tradicionales rebajas de invierno es o no similar al de otros años.
El IPC armonizado del pasado mes -elaborado con los mismos bienes y servicios en toda la UE, y con una composición casi idéntica al tradicional- es el más alto desde que este indicador fue creado, en enero de 1997. Su techo estaba, hasta ahora, en el 4,1% registrado en junio de 2001. Si el dato coincide con el oficial de inflación, como suele suceder, será la tasa más alta en diez años: en concreto, desde diciembre de 1995, en la recta final del mandato de Felipe González.
UGT atribuyó el alza a la «falta de compromiso» de algunas empresas en la fijación de sus márgenes. En concreto, apuntó a las petroleras, que atendieron en otoño un llamamiento del Gobierno para limitar el impacto del encarecimiento del crudo en los precios de venta al público, y que en las últimas semanas han vuelto a subir de forma apreciable las gasolinas y gasóleos.
El PSOE emplazó a no sacar «conclusiones catastrofistas» por el incremento del IPC armonizado, del que responsabilizó a la carestía del petróleo, y sostuvo que si el 'oro negro' no se desmanda será posible cerrar el año por debajo del 3%. El PP, por su parte, acusó al Gobierno de situar España «en un callejón sin salida» y de no estar «haciendo sus deberes» al concentrarse en la reforma del Estatuto catalán y la OPA de Gas Natural sobre Endesa, según el diputado Miguel Arias Cañete, quien le emplazó a adoptar medidas urgentes.