El Ayuntamiento de Vitoria deberá armarse de paciencia hasta hacerse con la propiedad de Escoriaza-Esquivel, cuyo pésimo estado de conservación ha encendido las alarmas de los responsables municipales. El acuerdo adoptado por todos los grupos, a propuesta del PNV, de abrir un expediente de expropiación para hacerse con la propiedad del palacio si antes del 19 de abril no hay un acuerdo de compra tiene escasos visos de hacerse realidad. Y es que para poder expropiar primero tiene que saber quienes son los dueños.
La propiedad de este valioso edificio del siglo XVI corresponde a los cerca de 300 herederos de Domingo Ambrosio de Aguirre. En 1853, este sacerdote nacido en Gamarra Mayor creó la Fundación Seminario Eclesiástico de Aguirre, cuyo objetivo era formar clérigos, y estableció que fuera Escoriaza-Esquivel el lugar de formación de los futuros curas.
El presbítero decidió que a su muerte los patronos de la citada fundación -arrendataria del palacio- fueran un familiar, el diputado general y el obispo. Asimismo, dejó escrito en su testamento que si el Seminario desaparecía, todos los bienes que donaba para su sostenimiento debían pasar a los descendientes legítimos de sus dos hermanas casadas.
Sólo nueve años después se crea el seminario menor de Vitoria, junto a la catedral, y en 1930 el conciliar, en la carretera de Ali. Aunque la preparación de sacerdotes estaba asegurada y, por ello, la fundación carecía de sentido, los herederos de Domingo Ambrosio de Aguirre no la disolvieron. Siglo y medio después, lo descendientes de las dos hermanas se cuentan por centenares.
Complejidad jurídica
Algunos de ellos llevan ya tiempo intentando descifrar quiénes son todos los propietarios del palacio. Por ello, en una reunión mantenida con el alcalde esta misma semana, en la que ni siquiera se habló del precio del edificio, le han transmitido la «voluntad de la familia» de que el palacio «pase a manos del Ayuntamiento». No obstante, le advirtieron de que antes es necesario «aclarar la compleja situación jurídica».
De forma paralela, los herederos del legendario sacerdote deben disolver la fundación que éste creó para poner en marcha el seminario. El proceso, según ha podido saber EL CORREO en medios próximos a algunos de los propietarios, ya se ha puesto en marcha.
En cuanto se materialice, los bienes ligados a la citada institución pasarán a manos de los descendientes de las hermanas del presbítero. Sólo en este momento, tendrán capacidad de actuar como propietarios de Escoriaza-Esquivel, una de las 'joyas' arquitectónicas de Vitoria. El tiempo mínimo para desenredar esta madeja jurídica será de dos años. «Antes va a ser imposible», resaltaron las mismas fuentes.
Esta serie de condicionantes va a abortar el intento municipal de conseguir la propiedad en los próximos meses ya sea por la vía de la compra-venta o por la de expropiación. No obstante, los propietarios del palacio con los que este periódico se ha puesto en contacto no ocultan cierto malestar por los comentarios vertidos respecto al estado del inmueble. «Si está tan mal, no se entiende que organicen actos multitudinarios en su interior», señalaron.