Parece como si el apellido le empujara, pero la 'culpa' de que José Miguel Berbetoros sea novillero con aspiraciones de matador la tiene su afición incipiente, nacida al otro lado de la televisión. Parido hace veinticinco años en Vitoria, criado en el barrio de Judizmendi-Santa Lucía, 'Tatín' recuerda a Paquirri rodilla en tierra y la verdadera fiesta que él montaba nada más terminarse el festejo. «Me viene de pequeñito. Acababa la corrida en la tele y cogía una toalla para dar lances a mi hermana». La percha ejercía de estaquillador y una bata valía como muleta. «Yo siento esto», dictamina un chaval que transmite pasión con la voz.
A la hora en que otros chiquillos destrozaban muebles a balonazos, José Miguel toreaba de salón con los artilugios domésticos. La casa familiar en Durana le acercaba demasiado a Lapatza como para no visitar a 'El Serranillo' y reclutarse de voluntario con trece añitos en la incipiente Escuela Taurina de Álava, la misma que no ha dispuesto de apoyos institucionales.
Allí conoció y se entrenó con José Ignacio Ramos, burgalés afincado en Vitoria. Para 'Tatín' es un mentor, un espejo, «el maestro». «Yo tengo mucho que agradecer a 'El Serranillo. Si no hubiera sido por él nadie se habría preocupado por los chavales que nos entrenábamos allá».
El futuro de Berbetoros depende ahora de sí mismo, le imbrica aún más con José Ignacio -un gladiador de corridas duras y buen cartel en Las Ventas, Bilbao o Francia que cruje a los toros con la espada- y le acerca mucho a los buenos oficios que maneja en los despachos el ex-matador Mariano Jiménez, apoderado de su amigo 'burgo-alavés'.
De Jesús Obrero
«Soy novillero sin caballos y espero debutar esta temporada con picadores. Mariano me hizo el año pasado dieciocho festejos por el valle del Tiétar» -los alrededores de Madrid y Ávila donde los 'novillos' parecen bisontes- «y abrí dieciséis puertas grandes».
'Tatín' no es un iluso. Aprobó hasta el grado medio de la especialidad de mecanizado en Jesús Obrero y sabe, desde el principio, que el mundo taurino se rige por unos códigos extremadamente duros, injustos a menudo. Pero no desiste.
Suele trabajar por temporadas, el día 6 sellará en Vitoria la cartilla del paro y vuelta a los aledaños de Madrid, donse se entrena estos días con José Ignacio. «El maestro se está haciendo una casita en San Martín de Valdeiglesias y allí andamos, ayudando un poco».
José Miguel ha pisado todo el barro del toreo. No en vano conoce la vida del maletilla por los campos de Salamanca desde los diecisiete años y ha participado varias veces en el bolsín taurino de Ciudad Rodrigo.
La herencia de Cuerda
En algún momento ha llegado a pensar en arrojar la toalla desde el rincón, pero.... «Entonces me meto en la cama y me digo '¿cómo voy a dejarlo ahora, después de tanto trabajo, tanto esfuerzo y tanta voltereta?'». Él siente la erótica del poder en el sentido de dominar a un toro.
Pero lo que sí lamenta es la próxima demolición de la plaza vitoriana y la famélica afición atrincherada en la capital alavesa. «Sí me da pena que la tiren. Harán una multiusos, pero por ahí han pasado todas las figuras del toreo. Si hubiesen cuidado la fiesta... Pero como a Cuerda no le gustaban los toros, pues a tomar por el saco».
'Tatín' está engendrado para los retos. Fue tercero de España en taekwondo, «pero el toro es una droga, por él he dejado deportes y trabajos».
-Cuando está muy cerca de un toro, ¿qué le mira antes, los pitones o los ojos?
-Los ojos, los ojos. La mirada de un toro te lo dice todo. Las hay agresivas, nobles...
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