El BBVA ha llegado a un acuerdo para vender a la familia Garavilla el 41% de las acciones que poseía en la empresa conservera del mismo nombre. El banco, que pertenecía a su accionariado desde hace más de 30 años, ha pactado un precio en torno a los 11 millones de euros. Además, actuará como financiador de la operación con la concesión de un préstamo a los compradores.
La venta se enmarca dentro de la estrategia del BBVA de desprenderse de las participaciones empresariales 'maduras' con el objetivo de rotar su cartera y obtener recursos destinados a nuevas inversiones. Garavilla ha experimentado un profundo proceso de reconversión. Cerró el pasado ejercicio en beneficios y con unas ventas de 194 millones .
El cambio en el accionariado va a desencadenar un relevo en la dirección de la firma. Juan Corrales, hasta ahora director comercial y de márketing, pasará a ser el nuevo consejero delegado, puesto en el que relevará a Pedro Casamitjana. Este último ejecutivo, tradicionalmente ligado a empresas en las que el BBVA ha tenido un papel destacado, ha sido el encargado de sanear la compañía.
La familia Garavilla pretende abordar un proceso de expansión acelerada y mostrar un perfil más agresivo en la comercialización de nuevos productos.