La Diputación considera que los agricultores infrautilizan las redes de regadío puestas en marcha en los últimos años con importantes aportaciones de fondos públicos. Frente al nivel de utilización media del 40% de su capacidad, con el que fueron diseñadas, el promedio de uso real sólo llega al 20%, según reveló ayer el diputado de Agricultura, Eloy López de Foronda, en la inauguración de la primera fase de la red del sistema de riego de la comarca de Valles Alaveses.
López de Foronda indicó que existen algunos motivos, como el descenso de cultivo de remolacha, y sobre todo de patata, que explican el escaso empleo de estas infraestructuras.
Por ello, en las instalaciones ya construidas se van a buscar fórmulas para incrementar su rendimiento. En las nuevas -entre ellas el resto del regadío ayer inaugurado- se va a reajustar los proyectos a la necesidad real de los usuarios «para no gastar dinero en algo que no va a ser utilizado», anunció López de Foronda.
El sistema de irrigación de Valles Alaveses ha comenzado a ser realidad en una pequeña parte de su superficie -345 hectáreas sobre las 11.000 previstas- este mismo año tras más de una década de trámites previos y búsqueda de financiación. Se trata de la pequeña zona regable inaugurada ayer cerca de Pobes.
Segunda fase en octubre
El tendido de tuberías que ya funcionan ha costado 613.000 euros. Los agricultores beneficiarios han pagado un 15% de ese coste, lo que supone 300 euros por cada hectárea a la que llega el regadío.
La obra de la segunda fase comenzará en octubre. Se trata de un trabajo mucho más ambicioso, ya que la tierra de cultivo afectada suma 3.295 hectáreas, y el presupuesto asciende a 38,4 millones de euros.
Más del 90% de esta cantidad será pagada, casi a partes iguales, entre la Diputación y los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente. La construcción durará dos años.