El Teléfono de la Esperanza y de la Amistad de Álava camina hacia sus 27 años de funcionamiento a pleno rendimiento. A lo largo de 2005 atendió 4.868 llamadas de personas que necesitaban desahogarse. La cifra supone un notable incremento respecto al balance del ejercicio anterior, cuando la asociación contabilizó 3.160 conversaciones. «De las 13 ó 14 de media de 2004 hemos pasado a 17», explican sus reponsables.
El perfil de los usuarios es el de una mujer -viuda, separada o soltera- mayor de 40 años y que vive sola. Eso ocurre con el 91% de las interlocutoras. «Las mujeres siempre son más proclives a transmitir lo que sienten y lo que les pasa. A los hombres les cuesta más, son más reservados», aclaran las mismas fuentes.
Eso sí, hombres y mujeres comparten los mismos problemas. La mayor parte de ellos llamó al 945 14 70 14 para tratar de mitigar su dificultad para comunicarse con otros. Y esta situación se agrava cuando hay problemas psíquicos que acompañan al sentimiento de soledad. «Muchas veces eso supone sufrir marginación, porque las enfermedades mentales se entienden poco y mal», indican en el servicio. Así, el 38% de los usuarios constató dificultades de índole social, un 6% reconoció ansiedad y un 4% depresión.
Además, aunque en menor medida, estas personas hablaron de alcoholismo, ludopatías, toxicomanías, crisis familiares o de pareja.
Por edades, el grupo mayoritarios de las personas en busca de ayuda tiene entre 40 y 60 años y aparecen con 'cuentagotas' personas menores de 30 años. «Quizá no saben que existe el servicio o prefieren no utilizarlo», dice la portavoz.
Respeto al anonimato
Ocho de cada diez llamadas al Teléfono de la Esperanza las realizan ciudadanos de la provincia y el resto se reciben desde Cataluña, Logroño, Canarias o Madrid. Y es que algunos optan por un centro lejano al de su comunidad por «temor a ser reconocidos».
El servicio ofrece ayuda las 24 horas y siempre se respeta el anonimato. Por el día está atendido por profesionales de la escucha y de noche les toca el turno a los voluntarios. En la actualidad 40 personas participan en la asociación alavesa. Los responsables «echan en falta» más recursos humanos. «Hay mucha gente que quiere jubilarse y no puede hacerlo porque no encuentra relevo», apuntan.