Si el Ayuntamiento no les da otras parcelas, volverán a recurrir a los tribunales. El grupo de propietarios contrario a que el Gabinete Alonso expropie sus terrenos de Olárizu para construir un parque botánico reclama que sus suelos sean canjeados por otros urbanizables ubicados en los nuevos barrios. Sólo así darán vía libre a un proyecto que el Consistorio acaricia desde hace más de cinco años. Según aseguraron sus abogados a EL CORREO, «si no existe otra alternativa», recurrirán todo el proceso de enajenación por segunda vez.
Los seis particulares que se oponen al parque ya lograron el pasado verano que los tribunales anularan la expropiación de 233.000 metros cuadrados iniciada por el Ayuntamiento en 2000. Afectaba a treintena de parcelas en manos de más de sesenta propietarios. La decisión judicial obligó a empezar de cero la compra-venta.
El Consistorio acaba de reiniciar el proceso, que en esta segunda entrega sólo afectará a los particulares disconformes con la operación. Y es que, como anunció el alcalde Alfonso Alonso en diciembre, los abogados municipales han encontrado una fórmula jurídica para que los dueños que aceptaron la venta de sus solares de manera amistosa no tengan que devolver el dinero que recibieron como pago.
Se da la circunstancia de que esta nueva expropiación es especialmente gravosa para quienes llevaron el asunto ante el juez, ya que el Gabinete Alonso les ofrecerá un precio menor al de hace tres años. Si la primera vez el Ayuntamiento vitoriano les pagaba 24,5 euros por metro cuadrado, ahora sólo abonará 20 euros. «No negociaremos con ellos», advirtió el alcalde en julio.
Pero los particulares persisten en su rechazo a la manera en que se ha gestionado la operación y ahora solicitan que sus terrenos sean canjeados por otros, reivindicación que ya defendieron hace cinco años. Sus abogados quieren que sean tratados igual que los afectados por obras como la circunvalación de Aretxabaleta o la ampliación del Buesa Arena. Estas personas lograron parcelas edificables -por ejemplo en Salburua- y algunos las vendieron a 90 euros el metro. «¿Por qué a unos sí y a otros no?», preguntan los letrados.
En el aire
En todo caso, el equipo de gobierno no parece dispuesto a negociar, máxime si se tiene en cuenta la contundencia con la que Alonso ha valorado siempre esta cuestión. De no haber un acuerdo entre el Ayuntamiento y el grupo de particulares, éstos recurrirán a los tribunales la expropiación por segunda vez, lo que obligara a aplazar 'sine die' el ambicioso jardín botánico.
Portavoces de Alcaldía admitieron que cabe esta posibilidad, pero puntualizaron que «plantaremos las primeras especies del jardín este año en los terrenos disponibles. El resto ya se verá».