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Domingo, 12 de febrero de 2006
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EDICIÓN IMPRESA
ROBERTO ERCILLA ARQUITECTO
«Navarro Baldeweg y su Auditorio se han enfrentado a una absurda intransigencia»
«El centro comercial de Zaramaga ha sido un gran error; ha empobrecido la vida ciudadana y la de la calle», afirma Ercilla
Roberto Ercilla, en las escaleras que conducen a su céntrico estudio. / FOTOS: IGOR AIZPURU
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Grupos enteros de colegas extranjeros se han dejado caer en Vitoria para comprobar 'in situ' sus edificios. Está considerado como uno de los arquitectos vitorianos con más prestigio internacional junto a su compañero de estudio, Miguel Ángel Campo. Roberto Ercilla y su otro 50% profesional ultiman las obras del Conservatorio de Bilbao o la biblioteca de la Universidad Politécnica de Barcelona, mientras se preparan para iniciar los andenes móviles del Casco Viejo e idear la conversión del convento de Betoño en un vanguardista centro cultural. Entre proyecto y proyecto, Ercilla ofrece su visión de Vitoria-ciudad.

-Hace una semana, en esta mismas líneas, el portavoz municipal del PNV aseguraba que Vitoria ha perdido su identidad y su confianza en sí misma...

-No. Eso no se pierde de un día para otro. En efecto, ha habido un momento político en el que por falta de consenso no se han hecho cosas. Lo que es peor, nos han enseñado el caramelo y luego nos lo han quitado. Y la gente se siente un poco ofuscada de ver cómo pasan delante de sus narices proyectos que luego no se materializan. En su día el tranvía, ahora el Auditorio. No se puede esperar a que un proyecto tan brillante esté totalmente realizado para echarlo marcha atrás. Aparte del gasto que supone, genera frustración.

-Ebullición, transición, indefinición... ¿Qué momento atraviesa la ciudad?

-Ahora se nota un cierto interés por que pasen cosas. Hay varios proyectos sobre la mesa. La vivienda ha sido el 'boom' de este último periodo. Ahora toca el turno a los equipamientos.

-¿Y desde un punto de vista psicológico?

-Tenemos la manía de quejarnos por todo. Deberíamos ser más optimistas y confiar más en nuestras posibilidades. Nos centramos en cuestiones banales y disputas locales cuando los intereses de una ciudad son a medio y largo plazo. Nos falta perspectiva de futuro a la hora de analizar nuestros problemas y necesidades.

-«Al próximo alcalde le pido ambición», reclamó cuando Alonso relevó a Cuerda. ¿La ha tenido?

-Ambición, sí. Lo que igual no ha tenido es capacidad de convencer a las demás partes para sacar adelantes sus proyectos. Quizá no ha tenido habilidad negociadora o capacidad diplomática y ha confiado demasiado en que sus ideas podían salir adelante por sí solas. Y se ha encontrado con que la oposición ha ejercido como tal.

-De su antecesor dijo que fue el alcalde que modernizó la ciudad. A poco más de un año para el final de su segunda legislatura, ¿qué merece Alonso que se diga?

-La diferencia es que Alonso no ha tenido mayoría para actuar en libertad. También ha pretendido modernizarla, pero desde un punto de vista más liberal, introduciendo a la promoción privada. Un ejemplo, El Boulevard. Y ha sido un gran error levantar ese macrocentro en el borde de la ciudad. Ha empobrecido la vida ciudadana y la vida en la calle.

-¿Aprecia un antes y un después en Vitoria desde su apertura?

-Sí. Se ha potenciado un modelo de comportamiento que no se corresponde mucho con nuestra cultura latina, mediterránea, de callejear y participar de la vida cotidiana. La capacidad de atracción que tenía el centro de Vitoria podía haberse expandido como una mancha de aceite y ahora ha perdido gran parte de su gancho.

Vitoria, como León

-Usted siempre ha hecho hincapié en la necesidad de que Vitoria se dote de un edificio singular. ¿Ha perdido la esperanza?

-Es fundamental que Vitoria tenga edificios públicos con representatividad y de calidad que atraigan a visitantes con conocimientos. Ya los tiene, pero no son significativos, como podrían serlo un nuevo ayuntamiento, un auditorio o un palacio de congresos. Eso marca la diferencia. Mire, León acaba de inaugurar un museo de arte contemporáneo que es ya referente en el mundo y que atrae a muchos turistas. Además tiene un auditorio y ahora va a construir un palacio de congresos. Si León lo hace, Vitoria también lo puede hacer. Tenemos que ser ambiciosos y exigir lo que otros hacen.

-¿Cómo vaticina que acabará el interminable episodio del proyecto de palacio de la música?

-Yo quiero que se acabe construyendo el proyecto de Navarro en La Senda. La ubicación es magnífica. La de Lakua también. La diferencia es que el planteamiento en el primer lugar ya ha sido desarrollado con un proyecto y con un programa. Si ahora hay desacuerdo sobre el programa, o bien se llega a un acuerdo que permita salvar el edificio, o bien se hace un edificio mixto -auditorio-palacio de congresos- en Lakua. Destinar el Europa a congresos no me parece una buena idea.

-Ninguno de los partidos de la oposición apoya la opción por la que usted apuesta.

-La oposición tenía que haberse colocado frente a Alonso hace mucho y dejarle bien claro que no lo iban a apoyar. Igual lo han hecho con la boca pequeña, pero no con la fuerza con la que lo han dicho ahora. Esperar a tener el proyecto encima de la mesa es una irresponsabilidad.

-¿Se ha puesto en algún momento en la piel de Juan Navarro Baldeweg?

-Sí, claro. Algunos dicen 'que no se queje, que ya le han pagado'. Eso es mezquino. Profesionales como Navarro no actúan por impulsos económicos. Por encima de eso hay un proceso creativo, que en su caso le hace sufrir e muchísimo, porque además es artista. Para él fue un duro golpe el día que tuvo que defender aquí el proyecto y enfrentarse a la in-transigencia absurda y sorprendente de que el Ayuntamiento le rechazaba lo que le había encargado esgrimiendo argumentos que no se sostienen, como que su edificio no cabe en la parcela.

Andenes y gaztetxe

-El Ayuntamiento parece dispuesto a abrir el melón del monumento de la Batalla de Vitoria. ¿Qué nueva plaza imagina?

-El sitio tiene un gran significado para la ciudad y es uno de los primeros lugares en los que se plantan los turistas. Es una plaza extraña, en cuesta, pero uno de los escasos punto de referencia de Vitoria. A mí no me gusta el monumento, pero tampoco el que está en Trafalgar Square. Yo quitaría esos jardines triangulares y tal vez recuperaría los árboles. Me parece un tema significativo. Es un motivo de distracción de otras cuestiones más urgentes, como un plan integral para el Casco Viejo.

-En breve arrancarán las obras para instalar en los cantones de La Soledad y San Francisco los andenes móviles que se han diseñado en su estudio. ¿El barrio recobrará el pulso con ellos?

-No. Eso es sólo un transporte que facilita la movilidad. Debería ser un paso complementario mientras se dan otros a la vez.

-¿Alguna idea para el Campillo Sur?

-En su día planteamos a Cuerda un plan para construir viviendas con un párking debajo. Le pareció bien. La asociación de vecinos lo rechazó alegando que el tipo de pisos era de otro nivel. No querían una mezcla de convivencias.

-¿Con o sin gaztetxe?

-Esta cuestión requiere de una mutua flexibilidad. Sus usuarios tienen que reconocer que el edificio es estratégico y el Ayuntamiento, que cumplen una función.



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