Cuando Vitoria inició sus expansión por Salburua y Zabalgana, en torno al año 2001, el Ayuntamiento tuvo que pedir un crédito para afrontar la gran inversión que suponía levantar dos nuevos barrios sobre lo que hasta entonces eran campos de patatas y cereal. Solicitó 36 millones de euros a los bancos. Ahora, con algunos bloques entregados y muchos en construcción, el Consistorio ya está 'haciendo caja'. Este año destinará 30 millones procedentes de la venta de solares y viviendas a la financiación de equipamientos, reformas y proyectos previstos tanto en las nuevas zonas como en el resto de la ciudad.
El dinero del suelo llega este año al presupuesto municipal por dos vías. De un lado, Ensanche 21, la sociedad pública que se creó para gestionar las expansiones, hará una transferencia de 14,6 millones -procedentes de la venta de solares a promotores de viviendas- a la cuenta del Ayuntamiento. La partida tiene ya objetivos: pagará las escuelas infantiles de ambos barrios (1,5 y 1,4 millones de euros); los proyectos de centros cívicos (400.000 euros), la rehabilitación del casco medieval (6 millones), obras en diversas calles (2,7 millones) y se empezará a ahorrar para el soterramiento del ferrocarril.
Soterramiento
La bolsa del Patrimonio Municipal del Suelo, que se suele llenar con la venta de parcelas y derechos edificatorios en el resto de la ciudad -por ejemplo los solares para apartamentos tutelados en Lakua o la enajenación de Etxezarra-, tendrá un destino similar. De sus 15,6 millones, tres serán para la estación intermodal, otros tres para el centro juvenil de Ansoleta, 2,7 para la reforma de Zumelzu, 1,5 para la remodelación de la calle Arana y otro millón para la calle Iturritxu, entre otros proyectos.
En las dos últimas legislaturas del alcalde José Ángel Cuerda, la financiación de equipamientos con dinero obtenido de la subasta de suelo fue motivo de duras disputas entre el equipo de gobierno nacionalista y el PSE. Los socialistas entendían eso disparaba de forma artificial los precios de los pisos. En la actualidad, este debate está desterrado.
«Cuerda lo pagaba todo con dinero del suelo», dice el concejal de Hacienda, Javier Maroto, del PP, quien entiende que las condiciones «han cambiado». «Además, la Ley del Suelo permite dedicar ese dinero a comprar más parcelas, pero también a equipamientos comunitarios e inversiones en la ciudad», argumenta.
«Ensanche 21 ingresa ahora más de lo que invierte, y cada vez será más», certifica, por su parte, el portavoz socialista, Patxi Lazcoz. El líder del PSE estima que esta fuente de ingresos puede ser determinante para abordar el gran proyecto de futuro de la ciudad: el soterramiento del ferrocarril.