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Lunes, 13 de febrero de 2006
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ÁLAVA
La Encontrada (3)
Concluimos la pequeña serie de artículos de José Iturrate sobre esta casa torre de Zuia que albergó una herrería
Puente junto a la torre de La Encontrada. / EL CORREO
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CORRESPONDENCIA
Los lectores interesados en hacer llegar sus sugerencias a la sección Nuestro Patrimonio pueden dirigirse por escrito a: Sociedad Landazuri. Palacio de Montehermoso. Fray Zacarías Martínez, 2. 01001 Vitoria-Gasteiz. Tfn. 945 16 26 70 (martes y jueves, de 17.30 a 19.30 horas). Correo electrónico: sociedad.landazuri@vitoria-gasteiz.org

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Concluimos hoy la pequeña serie de artículos de José Iturrate sobre la casa torre de La Encontrada, ese paraje de Zuia lleno de historia y leyendas. Éste dice así:

«Hablábamos de la puesta en marcha de la ferrería de La Encontrada, que trajo polémica en las Juntas Generales. No hay que olvidar las reticencias que tenían los procuradores contra la extensión de las ferrerías. Mencionábamos la prohibición de construir ferrerías para que no se esquilmaran los montes, que constaba ya en la Voluntaria Entrega de 1332.

Con la instalación de la ferrería de La Encontrada, el valle se llena de vida. En ella participan la familia del arrendatario, los diestros ferrones, los arrieros y transportistas de carbón De ello da fe la pequeña historia, con nombres y apellidos. Se suceden varios dueños de La Encontrada, se repiten los contratos de arrendamiento, la familia vive en la casa torre, hay bautizos de niños en la parroquia de Lukiano, obreros que se casan por poder, etc.

El hierro era vendido en poblaciones cercanas y distantes. Por ejemplo, Domingo de Ibarra y Roque de Oribe, vecinos del valle de Llodio, compran a Ignacio de Irastorza, arrendatario de La Encontrada, 12 quintales de hierro en 1747. Pedro de Vea Murguía vende a Manuel de Zaldívar, maestro de herraje y vecino de Otxandio, 24 quintales de hierro cuchillero, y a Domingo de Quintana, también maestro de herraje, 12 quintales del mismo hierro en la década de 1790. Como intermediario actúa Juan José de Monroy, del comercio de Vitoria. Los herreros de Zuia, Bautista Nafarrate, Francisco de Aroma y otros compran el hierro para sus fraguas a José Ruiz, mayordomo de La Encontrada en la década de 1770.

Como se ha indicado. Un recio puente con arco apuntado de gran cabida facilita el paso del río Bayas. Hubo en todo tiempo algún puente, pero las avenidas torrenciales lo inutilizaban. Ya en el siglo XVIII se mencionan varios, que las aguas destruyen. Por fin, en 1776-1777 se levanta el actual.

En la última década de XVIII se construye una presa de piedra de sillería, cuyos restos aún se pueden admirar por la solidez de su traza, e igualmente la obra principal de la ferrería, cuya estructura fundamental se conserva. La torre medievalse quemó en esas últimas décadas del siglo XVIII. Apoyada en sus paredes se levantó una casa para refugio de los obreros y habitantes de la empresa. Posteriormente se fueron desmontando las viejas y nobles paredes de la torre; en su lugar vemos hoy una casa de labranza.

En 1846, Celestino de Iturrate, dueño del palacio de Sarria, compra la hacienda de La Encontrada, que ya explotaba como inquilino. Aún continuó haciéndolo unos años. Posteriormente pasó a ser una hacienda agrícola y ganadera, hasta el día de hoy».



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