López ha subrayado que los acuerdos en esa mesa deberán ser "transversales", entre nacionalistas y no nacionalistas, y con un consenso superior o igual al obtenido por el Estatuto de Gernika. Y, en este sentido, no ha querido entrar a discutir el porcentaje de apoyo que obtuvo el Estatuto, asegurando que "esas trampas de poca cultura democrática" suele hacerlas el lehendakari.
De igual forma, ha dejado claro también que el PSE-EE no admite "condiciones previas" para la constitución de esta mesa y ha descalificado tanto al PP, por su "irresponsabilidad política", como al lehendakari, asegurando que si Ibarretxe vuelve a "sus objetivos particulares", en referencia al Plan Ibarretxe, se quedará solo.
Para los socialistas vascos, según indican en el documento aprobado ayer por su ejecutiva, la mesa de partidos sólo será una realidad si se produce previamente un anuncio de cese de la violencia terrorista por parte de ETA. Sus protagonistas serán todas la fuerzas políticas vascas que respeten las reglas del juego democrático y rechacen la violencia para obtener objetivos políticos.
Sin condiciones previas
Esa mesa, además, no puede estar condicionada a factores externos, incluido un hipotético diálogo entre el Gobierno y ETA para el abandono de las armas. Con todo, López ha hecho hincapié en que los socialistas no van a aceptar nunca condiciones previas, advirtiendo también que ellos llevarán a este foro la Constitución y el Estatuto.
Como método de trabajo ha fijado el consenso entre las fuerzas políticas, tanto para establecer las reglas de juego de la propia mesa como para adoptar acuerdos. "Adelantamos que para la adopción de acuerdos en esta materia no es suficiente para nosotros el principio de mayoría absoluta", ha asegurado, aseverando a continuación que "no habrá acuerdo posible sin que representantes de las dos grandes sensibilidades políticas de Euskadi, nacionalistas y no nacionalistas, presenten su consentimiento al mismo".
En este sentido, López ha expresado su esperanza de que, en ausencia total de violencia, el PP pueda cambiar su actitud actual y "acabe sumándose" al proceso. "Desgraciadamente el PP no está donde nosotros quisiéramos que estuviera sino donde ellos quieren estar y están en una estrategia que yo suelo calificar de irresponsabilidad democrática, en ocasiones rayana a la inmoralidad", ha indicado.
Planteamientos particulares
Así mismo, se ha referido al lehendakari y a su Consejo Político, con el que "nos vuelve a poner encima de la mesa el Plan Ibarretxe", insistiendo en que el PSE no aceptará condiciones previas para sentarse en una mesa. "Si el lehendakari quiere hablar de esos temas, será que el PNV le nombra su delegado en esa mesa, pero el lehendakari como integrante de un Gobierno en minoría no tiene porque marcar ningún tipo de hoja de ruta para la mesa de partidos políticos, partidos, no Gobierno-oposición", ha señalado, añadiendo que "si lo que intenta con este tipo de Consejo Político es volvernos a reivindicar sus planteamientos particulares, se quedará solo".
El secretario general de los socialistas vascos ha explicado que el documento que han aprobado fija las posiciones del PSE-EE sobre "una política de diálogo para alcanzar la paz y la normalidad, la libertad y la convivencia deseadas en Euskadi" y que sus propuestas responden a un "ejercicio de coherencia, de responsabilidad, de seguridad en nuestro discurso, de legitimidad y de compromiso con las víctimas del terrorismo y con los valores democráticos".
De igual forma, ha querido deslindar claramente la violencia terrorista de la normalización política, asegurando que "la violencia no es consecuencia de un conflicto político como tantas veces hemos oído, todo lo contrario, la violencia es la patología que ha afectado durante años la política vasca impidiéndola desarrollarse en condiciones de normalidad democrática". "Lo prioritario es acabar con la patología de nuestra vida política antes de abordar los problemas políticos que tenemos como país", ha insistido.