Les dije que después de la ceremonia inaugural de los Juegos iba a desaparecer de Turín y que aprovecharía un par de días para descansar un poco. Lo he cumplido. Estaba un poco agotada del trajín de los últimos días y me ha venido muy bien. Pero ya he vuelto a la actividad. Ayer tomé de nuevo contacto con la nieve para preparar el supergigante del próximo domingo. En un lugar de los Alpes con excelentes condiciones he realizado seis bajadas y tengo que decir que me he encontrado bastante bien. Estoy en compañía de Mauro Pini, mi entrenador; de Carlos Álvarez, mi preparador físico, y de los italianos Norma Tibaldi, que es mi fisioterapeuta, y del 'skiman' Walter Ronconi. Formamos un equipo magnífico. Da gusto trabajar con todos y cada uno de ellos. Saben perfectamente lo que quieren, lo que es mejor para mí y tienen, por tanto, mucha parte de 'culpa' en los éxitos que hemos conseguido en los últimos meses. Hoy también nos espera una jornada intensa, pero los esfuerzos van a estar dirigidos hacia la prueba de gigante, que vamos a preparar a conciencia para que el día 24 los fallos sean mínimos, o no se produzcan, y la carrera se pueda desarrollar como todos deseamos.