Uno de cada ocho euros que el Ayuntamiento de Vitoria gestionará en 2006 estará dedicado a paliar las diferencias en la calidad de vida entre los ciudadanos mediante la protección y el impulso de aquellos más desfavorecidos. El área de Intervención Social manejará este año 43 millones de euros, lo que arroja un gasto social por habitante «sin parangón en Euskadi y probablemente en España», apuntó ayer el concejal responsable del área, Miguel Ángel Echevarría. Se dedicarán a asuntos de esta naturaleza 180 euros por habitante, «un 80% más que hace siete años», apostilló el teniente de alcalde del PP.
El presupuesto municipal pactado por populares y socialistas, desgranado ayer en lo referente a este área, reserva 2,1 millones de euros para nuevas inversiones y cerca de 23 millones para mantener el avanzado sistema social vitoriano.
De todo este montante, 2,4 millones estarán dedicados a abonar las Ayudas de Emergencia Social que cobran las personas con dificultades a fin de mes. Otro millón de euros se destinará al programa impulsado por el PSE que pretende incentivar a aquellos que luchen por dejar de cobrar las prestaciones y normalizar su vida sociolaboral.
Críticas de la oposición
Entre las inversiones, el Consistorio vitoriano tiene previsto abordar este año la habilitación de un nuevo centro sociocultural de mayores en el barrio de Judimendi, en un emplazamiento próximo al centro cívico del distrito. Del mismo modo, el pacto con los socialistas ha permitido reservar una pequeña cantidad de dinero (28.000 euros) para elaborar los proyectos de una instalación similar para el barrio de Arriaga, que será construida probablemente en 2007. «Un centenar de mayores de este barrio se desplazan a diario a El Pilar», dijo Echevarría, para remarcar la necesidad de abordar esta obra.
La oposición nacionalista cuestionó las cifras de aumento manejadas por el equipo de gobierno. «Se van a destinar menos recursos que el año pasado», denunció Beatriz Artolazabal (PNV).