La empresa constructora que posee Esther Koplowitz ha trabado un estrecho vínculo tanto con Álava como con su capital en los últimos años. Tanto es así que FCC ha logrado adjudicaciones de planes urbanísticos, mobiliario urbano y de gestión de residuos que le han proporcionado sumas millonarias.
A finales de 2003 fue elegida para la construcción y gestión, a través de una unión temporal de empresas, de la planta de biometanización y compostaje de Júndiz. El contrato superó los 23 millones de euros. Cinco meses después logró hacerse, en alianza con otras constructoras, con la obra de mayor cuantía económica que se ejecuta en la provincia en tres décadas -75,6 millones de euros-: la autopista Vitoria-Eibar. Poco después, en septiembre de 2004, se le encargó la remodelación de la manzana de la plaza de toros. Tras resultar adjudicataria se alió con Urco Urbasa, su competidora. Esta actuación no supone ningún gasto para la ciudad -pero sí suculentos ingresos para la firma de Koplowitz- puesto que podrá vender pisos de lujo y oficinas a cambio de construir un multiusos para la ciudad. Lo mismo ocurre en el caso de las marquesinas. Cemusa, filial de FCC, ha renovado el mobiliario urbano a cambio de explotar durante quince años los paneles publicitarios.
Todos estos proyectos, unidos a su gestión del vertedero de Gardélegui y de la limpieza de numeros pueblos, confirman el paso firme y exitoso de la multimilloraria empresaria en Álava.