El juicio contra el ex presidente iraquí ,Sadam Hussein, y siete de sus colaboradores se reanudó ayer con la ausencia de los letrados de la defensa y el enfrentamiento entre el presidente del tribunal y los acusados, que dijeron que «impone el terrorismo en la sala» durante la undécima sesión del proceso, que comenzó el 19 de octubre. «¿Abajo Bush¿» y «¿Viva Irak y el pueblo iraquí!», fueron los gritos proferidos por el dictador y sus antiguos colaboradores.
Nada más empezar la vista, el juez kurdo Rauf Abderraman fue interrumpido por Sadam y los otros procesados, quienes le acusaron de ser parcial y de ignorar los derechos legítimos de la plana mayor del depuesto régimen iraquí. «Los acusados disfrutarán de garantías legales para interrogar a los testigos y recibirán un juicio justo», contestó el presidente del tribunal antes de que el antiguo presidente y su hermanastro Barzan al-Tikriti, que fue su asesor, volviesen a interrumpirle.
Con cara de enfado, el magistrado pidió a los acusados que «respeten las tradiciones de la Justicia iraquí», lo que llevó a Barzan a preguntarle «de qué tipo de Justicia hablas?». Por su parte, Sadam, quien llevaba el Corán en la mano izquierda, acusó al tribunal de obligarle a asistir a una sesión en la que no estaban presentes los abogados de su defensa. «Tengo el derecho de no venir», dijo.
Todos los acusados dijeron que no aceptan a los letrados nombrados por el tribunal para defenderles y exigieron que sus antiguos abogados, que boicotean el juicio por considerarlo parcial, vuelvan a acudir a las sesiones.
El desarrollo dramático del proceso ha reflejado la insatisfacción de Sadam y sus altos cargos con el nuevo juez, sustituto de Rozgar Mohamed Amin, obligado a dimitir por las presiones sufridas tanto desde el interior como del exterior por su tratamiento.
Entre los testigos que declararon destacó Ahmad Judair, ex director de la Oficina Presidencial. Judair se negó a referirse a Sadam como el acusado y le llamó «Señor Presidente» o «Jefe de Estado», como muestra de su rechazo al derrocamiento de Sadam por una fuerza de ocupación extranjera.
Tras nuevos enfrentamientos, el juez anunció el aplazamiento de la vista del juicio hasta hoy.
Muertes sin fin
Varios ataques violentos dejaron ayer diecisiete muertos en Irak, entre ellos siete policías. En Bagdad, seis personas fallecieron y otras 32 fueron heridas por la explosión de una bomba cerca de una fila de ciudadanos que esperaban en un banco. Todas pretendían cobrar el cheque de diez euros que concede mensualmente el Gobierno a los iraquíes en sustitución de ciertos productos que faltan en las cartillas de racionamiento existentes en Irak desde el lanzamiento del programa 'Petróleo por Alimentos' en 1996.
En la ciudad petrolera de Baiji, cuatro agentes fueron abatidos por desconocidos que abrieron fuego sobre ellos en la carretera, mientras volvían, vestidos de civiles, a sus casas en Kirkuk.
También cerca de esta ciudad, un artefacto explosivo dirigido contra una patrulla causó la muerte de otro policía. Al oeste de Bakuba, hombres armados mataron a tres hermanos y a uno de sus amigos. Otros dos agentes perdieron la vida tras la explosión de una bomba en Iskandariya.