Dmitry Piterman dejó ayer al alavesismo sumido en el estupor y la rabia. En plena reacción deportiva del equipo y con la permanencia en juego, el máximo accionista anunció la destitución de Juan Carlos Oliva. Al entrenador que ha sumado diez de quince puntos posibles para sacar al Alavés de los puestos de descenso y ha recibido el apoyo unánime de la plantilla en estas semanas le imputó una «insubordinación» a la hora de planificar la alineación para el partido de mañana en el Santiago Bernabéu. Es decir, le acusó de intentar hacer su trabajo. «Mi filosofía está por encima de los resultados», trató de justificar el presidente.