La Diputación alavesa quiere dar un cambio de orientación a los centros rurales de atención diurna de la provincia, que comenzarán a prestar una atención preferente a los ancianos discapacitados o dependientes. Esta nueva política, que confirmó ayer en las Juntas Generales la responsable foral de Asuntos Sociales, Ainhoa Domaica, es una de las principales medidas que impulsará su departamento tras realizar un estudio sobre las necesidades de servicios para personas mayores en el área rural.
En la actualidad hay once centros de estas características repartidos por toda la provincia y para este año está prevista la apertura de dos más, en Asparrena y Maeztu, con 90 plazas en total.
Los recursos de toda esta red están enfocados ahora de manera prácticamente exclusiva a la atención de personas autónomas, que podrían integrarse sin mayores problemas en los servicios comunitarios. Pero como consecuencia de la evolución demográfica, cada vez se evidencian en todas las zonas más carencias y necesidades en las personas de mayor edad, sobre todo en las que presentan problemas de dependencia.
El centro de Alda del Valle de Arana -la zona más envejecida de toda la provincia, en donde casi el 40% de los vecinos tiene más de 65 años- es el elegido para poner en marcha este año una experiencia piloto que proporcione pautas para la progresiva implantación de la nueva política en toda la red.
93 plazas libres
El estudio de Bienestar Social repasa también los restantes servicios para la tercera edad en las zonas rurales, sin contar Vitoria, Llodio ni Amurrio.
El informe resalta que el nivel de la asistencia residencial es de 6,7 plazas por cada cien personas mayores de 65 años. Una media superior a la Vitoria, a la de las otras provincias vascas y a la de la mayoría de los países europeos.
Domaica constató incluso la existencia de 93 plazas libres en la actualidad, aunque 80 de ellas se concentran en centros de carácter privado.
La oposición, y en especial EA y EB, cuestionaron las optimistas cifras ofrecidas sobre al asistencia en el mundo rural. A su juicio, influyen los complejos privados que atienden también a mayores empadronados en Vitoria y que, sin embargo, se ubican en la provincia para abaratar costos.
Nuevo estudio
En cualquier caso, todos los grupos presentes en Juntas apuntaron el limitado alcance del estudio por las premuras de tiempo con que ha tenido que realizarse. Una valoración compartida por la propia diputada, que lo reprochó a los plazos impuestos por la oposición. «Yo no puedo hacer milagros y en tres meses, como forzaron ustedes, no se puede ni siquiera realizar una encuesta a todos los afectados».
Más allá del tono polémico que adquirió el debate, todos los partidos coincidieron en la necesidad de impulsar estudios de más profundidad y calado que aborden las necesidades de futuro que se avecinan con el progresivo envejecimiento de la sociedad y de abordar el debate sobre la forma de encarar su financiación.