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Viernes, 17 de febrero de 2006
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ÁLAVA
Aguas que brotan entre 20 y 22 grados
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El pequeño pueblo situado en el desfiladero del Ebro cuenta con dos manantiales -Sobrón y Soportilla- que brotan a una temperatura de entre 20 y 22 grados, a razón de más de cuatro litros por segundo.

Estudiadas y analizadas a instancias de la Diputación alavesa en 1846, la propia institución foral decidió en 1858 levantar un primer edificio destinado a balneario. Seis años después, las aguas fueron declaradas oficiamente como de utilidad pública y poco más tarde, mediante una subasta pública, las instalaciones pasaron a ser explotadas por diferentes sociedades anónimas. Esta situación se mantuvo hasta vísperas de la Guerra Civil.

Tras la contienda, la mayor parte de las instalaciones fueron reconvertidas en residencias de verano del sindicato vertical.

Recuperado el complejo por la Diputación en la democracia, lo puso en manos del naturalista José Ignacio Aresti, quien intentó en solitario sacar adelante en el lugar un parque educativo de la naturaleza. El proyecto llegó a su fin, hace ahora cinco años, cuando su único promotor murió atacado por dos osos que él mismo había criado.

Aquella espeluznante muerte fue un punto de inflexión para las instituciones. Decidieron que era el momento de abordar un plan de promoción de Sobrón habida cuenta de las potencialidades de un lugar con soberbio paisaje.

Así surgió el ambicioso proyecto de recuperar el balneario, eje de un plan que incluye también un parque multiaventura ya en funcionamiento y un museo del agua, que verá la luz en abril en la vieja capilla del balneario. El mismo recinto acogerá el centro de información y de acogida de los visitantes.

El hotel-spa es la tercera pata del proyecto. Y la más importante. Pretende ser un centro de referencia de un nuevo turismo vinculado a la salud. La pretensión no es ilusa. Las cálidas aguas bicarbonatadas de Sobrón están indicadas contra cólicos nefríticos, gota, diabetes, enfermedades de la piel y del aparato digestivo. Su fama fue tal que se suministraban a la Casa Real.



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