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Martes, 21 de febrero de 2006
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ÁLAVA
Nuclenor pedirá en junio que la central de Garoña esté abierta hasta 2019
Será la primera planta de España en solicitar una prórroga para alargar otra década su vida y cumplir así los 50 años en funcionamiento Su mejor baza es la reposición de piezas y la peor, la gestión de residuos
GAROÑA. Visita al reactor de la planta, durante una de sus paradas. / EL CORREO
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UNA PLANTA «NUEVA»
Reposición: Los portavoces de Nuclenor dicen que Garoña ha sustituido por piezas nuevas la mayor parte de sus componentes.

Incidencias: La dirección afirma que la planta tiene una de las menores tasas de incidencias y paradas del parque nuclear español.

Licencia: El nuevo permiso, aplicable a partir de 2009, debería autorizar el funcionamiento hasta 2019. Se convertiría en la primera planta española con una vida de 50 años.

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Garoña, la central nuclear más antigua de España tras de Almonacid de Zorita, quiere alargar su vida diez años más: hasta 2019. Nuclenor, la empresa que gestiona la planta burgalesa ubicada a 10 kilómetros de Lantarón y Valdegovía y a 41 de Vitoria, solicitará en junio esta prórroga al Consejo de Seguridad Nacional (CSN). Una petición en la que sus técnicos trabajan desde 2002 y a la que quieren incorporar ahora un «análisis adicional» para demostrar al Gobierno central que la instalación está en condiciones de funcionar 50 años, en vez de los 40 marcados en la normativa.

Garoña tiene dos bazas fundamentales para alargar su vida, según sus gestores. Por una parte, la política de reposición de piezas que ha realizando en las paradas de recarga de combustible. Por otra, el buen funcionamiento que ha tenido la central, en comparación con el promedio de las españolas.

El plan de gestión de vida útil originó un programa de mantenimiento en el que están programada de manera sistemática la vigilancia de más 56 componentes. Muchos de ellos se han sustituido. Y con los que no se pueden reemplazar, como por ejemplo los de la vasija del reactor, se han tomado medidas «para contener su posible degradación».

En esta parte de la planta se han localizado diversas fisuras en las barras de control del reactor, que han dado origen a distintos problemas en los 34 años de funcionamiento de Garoña. Pero sus responsables insisten en que todas estas penetraciones han sido selladas de forma mecánica y que apenas se han registrado incidencias. «Además no han dado origen a paradas no programadas».

«Lo estudiaremos»

Al otro lado de la balanza se encuentra la gestión de los residuos, el aspecto más crítico a la hora de lograr esa prórroga, la primera de este tipo que solicita una instalación española. La capacidad de la piscina donde se guardan se agotó el año pasado, y ahora se está utilizando ya el espacio generado en esa misma cisterna gracias a un mejor sistema de aprovechamiento del espacio.

De momento, los responsables de comunicación del Consejo de Seguridad Nuclear no cuestionan la petición de prórroga que prepara Nuclenor. «Una vez tramitada la prórroga, la estudiaremos y decidiremos», añadieron fuentes del CSN.

Los portavoces explican que «en el período de cuarenta años de funcionamiento de las centrales nucleares inciden varias circunstancias, como la duración de las autorizaciones oficiales y el plazo de amortización».

Añaden que este tipo de plantas se diseñaron en su día para que pudieran funcionar cuarenta años, «pero se trata de ver si es un máximo o un mínimo», matizan las mismas fuentes.



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