El Correo Digital
Martes, 21 de febrero de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
CULTURA
CULTURA
Azkargorta expone sus paisajes figurativos en la galería Felisa Navarro
AZKARGORTA, junto a alguno de sus cuadros. / BLANCA CASTILLO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Los lienzos, de estilo figurativo y formato muy variado, muestran paisajes y estructuras donde el orden es la pauta dominante. «Quiero mostrar la idea de respetar el orden de las cosas, y a través de él, controlar nuestra vida. Cuando vemos algo desordenado, es el caos, y parece que se nos va todo de las manos», expresó el artista, natural de Bergara.

En esta muestra, Azkargorta refleja, a través de la luz y los colores, una atmósfera particular, el retrato de un universo personal, abierto sin embargo a la interpretación propia del espectador. «Pretendo que cada uno saque sus conclusiones, ya que sé que es muy complicado meterse en la cabeza del autor», confesó.

Pese a todo, no duda a la hora de proponer ciertas sugerencias al público, a través de las diversas imágenes que componen un mismo cuadro, estableciendo una suerte de diálogo entre ellas mismas. Así, el lienzo de mayor tamaño, 114x162 centímetros, refleja unos tablones perfectamente apilados sobre los que se superpone la figura de Marat, uno de los ideólogos de la Revolución francesa. Junto a ambas, en un extremo, una mano en tonos azules rompe el orden recreado. «Muchos elementos los coloco por pura intuición. Igual que el uso del color, que es más personal, pura apetencia, aunque hay temas, como algún nocturno, que te exige unas características determinadas», confesó Azkargorta.

Exigente contraste

Ficción y realidad se entremezclan en los lienzos. En algunos, el artista aúna una playa ficticia con un anaranjado pabellón Buesa-Arena, o la roja cabeza de un buitre con una gasolinera en tonos azules. En otros, los elementos constituyen auténticas metáforas. «El arco del triunfo puede representar el orden político, mientras que la fábrica que lo acompaña, el orden social», detalló el pintor.

Pero este aparente control no rige todo el proceso creativo. «No está todo tan planificado como pueda parecer. Primero pinto una parte y luego busco cosas para contrastar, con una idea más plástica y sensorial, para que una potencie a la otra a través del color, por ejemplo», reveló. Para esa búsqueda, resultan muy beneficiosas las nuevas tecnologías, ya que el primer paso consiste en nutrirse de fotos. «Muchas las hago yo, pero otras las 'bajo' de Internet y con el ordenador y un proyector las superpongo hasta que algo me gusta, y luego lo pinto», asegura el artista.



Vocento