El Correo Digital
Miércoles, 22 de febrero de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Mil barreras
Es curioso lo que puede llegar a dar de sí una noche de viernes rodeada de amigos. Algo tan sencillo como levantarse para ir al baño nos hizo preguntarnos: ¿Cómo iría una persona en silla de ruedas? Supusimos que no iría, ni al baño, ni a ese bar, ni a muchos otros sitios. Entonces intentamos ver cómo sería la vida de esta forma. Es imposible para alguien que no ha vivido esta situación acercarse al sentimiento que esto puede producir, pero además, pensamos en las barreras con las que se encuentran cada día. Escalones sin rampa, mostradores, barras, teléfonos, timbres, interruptores... altísimos, puertas y ascensores demasiado estrechos, bordillos sin rebajar, autobuses y baños sin adaptar... Barreras que lenta, muy lentamente se van levantando, pero por el camino, mientras unos ni las vemos, otros no pueden pasar. No sólo ellos tienen la responsabilidad de que las cosas cambien. Para acabar, sólo quiero decir que si es difícil encontrar un coche aparcado en un vado permanente porque se lo lleva la grúa, ¿por qué los hay en un paso de cebra o en plazas reservadas para minusválidos? Que esto ocurra o no sí que queda sólo en nuestras manos.



Vocento