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Miércoles, 22 de febrero de 2006
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CULTURA
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La venganza del Rambo turco
La película sobre un agente de Ankara que debe liquidar a un militar estadounidense siembra la polémica en Alemania y triunfa entre el público otomano
MISIÓN ARRIESGADA. El agente Polat Amendar debe cumplir la promesa hecha a su compatriota.
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La cinta turca 'El valle de los lobos' es una típica película de acción, donde hay héroes al más clásico estilo de Hollywood, que no escatiman medios para llevar a cabo con éxito su misión, sobre todo si está de por medio el honor pisoteado de la orgullosa nación otomana. Los malvados, en cambio, son inescrupulosos, fáciles de reconocer y tienen todos una mirada perversa. El tema central del filme, que estos días apasiona, para bien y para mal, a Alemania, es la venganza y está basado en una historia real.

El 4 de julio de 2003, soldados estadounidenses rodearon una pequeña guarnición turca en el norte de Irak, capturaron a once soldados y oficiales turcos y les cubrieron la cabeza con sacos de harina, como si fueran terroristas. Fue el precio que pagó el Gobierno de Ankara por no dejar que EE UU utilizara sus aeropuertos en la invasión de Irak.

La ficción comienza cuando uno de los oficiales turcos, antes de suicidarse, le escribe una carta a Polat Alemder, un agente especial, a quien le ruega que castigue al responsable de la humillación. El agente acepta el encargo y viaja a Erbil para llevar a cabo su misión: reparar el honor mancillado de la nación turca y castigar al oficial del ejército americano, Sam Marshall, el responsable directo de la ofensa.

En las dos horas que dura la película, Polat Amendar debe luchar contra un comando norteamericano, sádico y brutal, que asesina a mujeres, ancianos y niños y cuyo comandante, el pérfido Marshall, además de combatir a los terroristas, envía a sus prisioneros a una cárcel en Bagdad, (¿Abu Ghraib?) donde un médico judío tiene una 'fábrica' de órganos humanos que despacha a Londres, Tel Aviv y Nueva York.

'El valle de los lobos', dirigida por Serdar Akar, que contó con un presupuesto de 10 millones de dólares, además de mostrar a los soldados americanos como asesinos despiadados, encierra un mensaje inquietante. Sam Marshall, además de ser un oficial corrupto, despiadado y brutal, es un devoto católico que cree tener una misión divina en Irak. En una escena clave de la película, el oficial describe su misión que le debe garantizar un capítulo en la historia de la invasión: ante un crucifijo, le pide ayuda a Dios para convertir al país al catolicismo.

El brutal ataque a la fe católica y su abierto mensaje antisemita, caracterizado con la participación del medico judío que extirpa órganos de sus prisioneros, enfureció al jefe del Gobierno bávaro, Edmund Stoiber, que exigió la inmediata prohibición de la cinta. «Pido a todos los cines de la República Federal que quiten de sus carteleras inmediatamente esta película, que solo propaga odio racista y es antioccidental».

La crítica de Stoiber es compartida por el presidente del Consejo Central Judío alemán, Paul Spiegel, quien admitió que la cinta contiene un inquietante mensaje antisemita.

Éxito de taquilla

«Por fin alguien se atreve a mostrar lo que está pasando realmente en Irak», dijo casi a coro un grupo de jóvenes turcos tras ver la película en un cine de la localidad germana de Nuekölln en la noche del lunes pasado. «No es nada exagerada la película; al contrario, lo que hacen los americanos allí es mucho peor», añadieron en conversación con EL CORREO.

El enfrentamiento entre el héroe y el malvado es inevitable, pero Polat Amendar no se contenta con clavar una daga en el corazón de su enemigo. Para hacer más efectiva la venganza, hace girar varias veces el puñal en el cuerpo inerte de Sam Marshall.

El público, en su gran mayoría turcos, aplaude y abandona la sala de Neukölln satisfecho. La cinta ha sido vista en dos semanas por casi 300.000 personas en Alemania. Y en Turquía está batiendo todos los récords de público.



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