¿Fue un error de calculo o simplemente una falta de visión de los expertos antimonopolios de Bruselas? Nadie lo sabe aún con certeza, pero Ulrich Hartmann y Wilhelm Simpson, los presidentes de los grupos Viag y Veba que negociaron la fusión de sus respectivas compañías para alumbrar al actual gigante alemán E.on, estaban preocupados con razón cuando solicitaron a la UE 'luz verde' para esa operación.
Aunque los reguladores comunitarios llegaron a la conclusión de que la unión de las dos eléctricas alemanas «causaría daño enorme» a las estructuras del mercado energético en el país, autorizaron el proyecto. Transcurridos poco más de cinco años desde su nacimiento, E.on es el mayor grupo privado de electricidad y gas del mundo, con más de 30 millones de clientes en distintos países europeos y en Estados Unidos. Buena parte de ese crecimiento se debe a la compra en 2002 del operador de gas alemán Rurhgas, operación apoyada por el Gobierno germano pese al dictamen contrario del Tribunal de Defensa de la Competencia del país.
Más de 50.000 millones
El pasado año, su facturación ascendió a más de 50.000 millones de euros. Desde su creación, E.on se ha centrado en el negocio de energía y gas, y ha vendido prácticamente todas las demás áreas de negocio del conglomerado anterior. «En este período, la compañía ha desarrollado con éxito nuevos mercados en Europa Central y del Este, Escandinavia, el Reino Unido y los Estados Unidos», explica el grupo en su página 'web'.
La estructura de E.on está organizada en torno a cinco unidades de mercado específicas: Europa central, Gas Paneuropeo, Reino Unido, Región Nórdica y EE UU Medio Oeste. Si finalmente logra hacerse con la propiedad de Endesa, el gigante alemán se convertirá en el líder mundial absoluto en el sector y, como subrayó ayer su presidente, Wulf H. Bernotat, dará servicio a 50 millones de clientes en más de 30 países.
Hoy por hoy, el grupo energético da trabajo a 36.000 personas en Europa Central y abastece de electricidad y gas a 17 millones de personas en la República Checa, Eslovaquia, Polonia, Bulgaria, Hungría, Rumania, Suiza, Austria y a los tres países del Benelux. Más importante aún, E.on se convertirá en los próximos 10 años en el mayor importador y suministrador de gas ruso en Europa.
Según datos todavía sujetos a correcciones, el consorcio alcanzó el pasado ejercicio unos beneficios netos de 7.200 millones de euros, un 72% más que en 2004. Su facturación se incrementó un 20,8% hasta llegar a los 56.400 millones de euros.
Según cálculos de los analistas, la empresa cuenta con cerca de 20.000 millones de euros en efectivo para invertir, lo que posiblemente ha acelerado la presentación de la OPA sobre Endesa. La noticia alegró ayer la vida a los principales accionistas del gigante alemán, en su mayoría bancos, fondos de inversión y compañías de seguro, que controlan el 56,15%de las acciones Entre ellos destaca Allianz con un 3,6%. El Gobierno regional de Baviera posee un 4,96%, mientras que E.on posee en autocartera un 3,7% del capital.