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Jueves, 23 de febrero de 2006
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OPINIÓN
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A ciegas
El dirigente de Batasuna Pernando Barrena ha revelado dos de las claves por las que se guía la izquierda abertzale en medio de los rumores sobre un próximo cese de la actividad terrorista y de la frustración suscitada por el último comunicado de ETA. Por un lado, considera que la eventualidad de una tregua por parte de dicha organización «significaría que se dan las condiciones objetivas para ese tipo de decisiones». Es decir, si ETA decreta el alto el fuego es que tiene razones para proceder así. Si no lo decreta es que, igualmente, tiene razones para no hacerlo. Es el poder de decretarlo lo que permite a ETA valorar las «condiciones objetivas», aunque objetivamente no se haya producido cambio alguno. Las palabras de Barrena no sólo representan la consagración y el reconocimiento sin fisuras del dictado de la banda. Revelan, por si cupiera alguna duda, que la izquierda abertzale no va a formular por su cuenta valoración alguna sobre la eventual evolución de esas «condiciones objetivas». Para eso está ETA.

La vaguedad de las frases que utilizan los dirigentes de la izquierda abertzale a la hora de pronunciarse sobre la situación es demostrativa de que se sienten desautorizados incluso para sugerir algo que se adelante a unas hipotéticas insinuaciones por parte de ETA. Sobre todo tras el comunicado del pasado sábado. La llamada que éste contenía a que sean los demás los que le brinden argumentos para dictaminar que existen nuevas «condiciones objetivas» puede resultar definitiva. Y tan elocuente como el hecho de que en ningún momento emplazaba a un Gobierno, el de Rodríguez Zapatero, aunque se haya convertido en protagonista activo del «inicio del principio del fin». Mientras el Gobierno da a entender que es quien lleva la iniciativa, ETA y la izquierda abertzale intentan trabajarse partenaires para agrupar fuerzas en el seno del nacionalismo.

La otra afirmación de Barrena -que si hay proceso de paz no habrá presos dentro de cuatro años- demuestra hasta qué punto la izquierda abertzale está necesitada de dar por descontada la resolución de su principal problema. Porque, no hay que olvidarlo, el problema es suyo y además es el principal de los que le afectan. Tanto que ni siquiera se atreven a considerar que cuanto antes se produzca el cese de la actividad terrorista antes se pondrá en marcha el reloj de su optimista perspectiva. Claro que es la primera vez que la izquierda abertzale se atreve a poner el dedo en la llaga. Se atreve a mentar un tema que le incomoda porque afecta a su cohesión interna y a la capacidad que sus dirigentes tienen para vender realmente entre sus bases que están más cerca de la victoria que de la aceptación disimulada de una derrota. La izquierda abertzale trata de conducirse a ciegas, sin saber exactamente lo que hará ETA y cuándo; y trata de mantener a su gente también a ciegas.

k.aulestia@diario-elcorreo.com



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