La catadura moral y humana de Dmitry Piterman carece de límites por lo visto. El insulto, la descalificación, el menosprecio y hasta la humillación le acompañan a diario en sus palabras y actuaciones, algo impropio de quien preside una institución tan querida como el Deportivo Alavés. Creía haber visto y oído ya de todo, pero su última desconsideración ha atacado directamente a un colectivo sensible e indefenso. Cuando usted utiliza el término 'subnormal' de forma peyorativa debería saber que hay quien se ofende porque entre sus seres queridos uno sufre de síndrome de Down. Es una enfermedad mental, no un insulto. Sépalo. Le descubro, puesto que seguro que lo desconoce, que entre los 12.000 asiduos a Mendizorroza al menos uno padece esa discapacidad psíquica. Es mi hermano. Y le puedo asegurar, señor Piterman, que se trata de una persona que ríe, llora, trabaja y descansa, como usted, y que cada domingo de partido va feliz al campo a animar a su Alavés. Al suyo, no al de usted. Porque él sí siente al Alavés como parte de su ser. A él le reconforta el cariño, el que usted le ha negado con su desafortunada declaración. Su palabrería barriobajera, sus insultos y desconsideraciones hacia quien no piensa como usted le retratan. Respete y será respetado, y deje de referirse de malas maneras a quienes por sus limitaciones físico-psíquicas no pueden defenderse. Retire la palabra 'subnormal' de su vocabulario de descalificaciones. Y recuerde que una persona con 'síndrome de Down', sentada en la tribuna principal de Mendizorroza, se alegra cuando el Alavés gana y se enfada cuando pierde. Tiene sentimientos, y uno es albiazul.